La logística inversa se ha consolidado como un elemento estratégico en la gestión de la cadena de suministro, especialmente en sectores con altos niveles de rotación, control regulatorio y exigencias de trazabilidad.
En FUNDACIÓN JUAN XXIII acompañamos a las organizaciones que desean desarrollar sus programas de logística inversa de forma eficiente. Con una diferencia clave: proponemos nuestro modelo de Logística Inversa Inclusiva, que fomenta la creación de empleo inclusivo y estable para personas con discapacidad, a la par que incorpora paradigmas circulares de recuperación, reutilización y reducción.
El modelo de la Fundación Juan XXIII se sustenta en un sistema de tratamiento dinámico del producto retornado.
Para ello, el proceso se basa en una evaluación sistemática de la causa de la devolución, el estado del material y las opciones de recuperación técnica disponibles.
Un servicio centrado en garantizar eficiencia, trazabilidad y continuidad operativa, articulado en torno a los siguientes procedimientos estandarizados:
Gestión y planificación de recogidas.
Evaluación técnica y funcional del material retornado mediante protocolos específicos por tipología de producto.
Más específicamente, nuestro modelo opera sobre tres grandes categorías de producto:
Equipamiento electrónico (equipos de consumo, hardware, periféricos).
Bienes de consumo con altos niveles de reposición.
Productos de alimentación, garantizando el cumplimiento estricto de la Ley 1/2025 de Desperdicio Alimentario, gestionando correctamente segregaciones, plazos y condiciones higiénico-sanitarias.
Desmontaje para la segregación de componentes reutilizables o valorizables.
Procesos de limpieza, reacondicionamiento y reempaquetado, alineados con los requisitos de calidad y normativas sectoriales, la conciliación documental y el control de inventario.
Destrucción certificada y gestión de los residuos, conforme a los requisitos legales y las normativas medioambientales aplicables.
Un modelo que logra maximizar el índice de recuperación de producto (repair/refurbish/reuse), reducir el coste total asociado a las devoluciones, optimizar los niveles de inventario y minimizar los plazos de reintroducción en el mercado del producto, potenciando la rotación y reduciendo obsolescencia.
Todo ello ejecutado bajo sistemas certificados ISO 14001, ISO 9001, ISO 27001 e ISO 37301 que aseguran que los flujos reversos se gestionan con criterios de sostenibilidad, seguridad operativa y eficiencia de recursos.
En el centro de nuestro modelo de logística inversa está la labor de FUNDACIÓN JUAN XXIII en pos de la inclusión laboral.
Para ello, nuestros procesos de logística inversa incorporan en determinados procesos a personas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial o con discapacidad intelectual.
Un modelo en el que nos ocupamos no solo de ofrecer puestos de trabajo, sino también de proveer de formación, supervisión técnica y altos estándares operativos para los participantes.
Desde esta perspectiva, nuestro modelo de logística inversa supone la creación de empleo inclusivo y estable directamente vinculado a la cadena de suministro.
Una realidad que, del lado de las empresas que nos eligen, supone acceder a un importante valor social y ambiental añadido.
En consecuencia, desde FUNDACIÓN JUAN XXIII facilitamos por tanto que las organizaciones cumplan sus compromisos ambientales y financieros, generando además un impacto social significativo para el cumplimiento de los criterios ESG (Environmental, Social and Governance).
Un paso clave para que las empresas puedan materializar su compromiso con la sociedad, repercutiendo de forma directa en la consecución de los objetivos marcados por la Agenda 2030.