Blog FUNDACIÓN JUAN XXIII

¿Cómo planificar y ejecutar jardines verticales con garantías técnicas?

Escrito por Fundación Juan XXIII | 10/04/26 9:45

Los jardines verticales suponen una tendencia en alza en infraestructura verde por su versatilidad: capaces de integrarse en espacios urbanos limitados, no obstante ofrecen múltiples beneficios ambientales y de impacto social. Un tipo de proyecto cuyo éxito, no obstante, depende en gran medida de una planificación rigurosa y de la aplicación de garantías técnicas que aseguren su viabilidad.

Así, el jardín vertical como parte de un modelos de naturación urbana sostenible va mucho más allá de una mera cuestión estética: la realidad es que este tipo de infraestructura verde debe ser resultado de un proceso bien planificado y supervisado. Solo así es posible garantizar su viabilidad y el cumplimiento de plazos y presupuestos, así como tener visibilidad total sobre su impacto positivo a nivel medioambiental y social.

En pocas palabras, el éxito de una infraestructura verde depende en gran medida de ser capaces de integrar metodologías y sistemas de gestión adecuadas junto a equipos humanos cualificados.

Desde nuestra experiencia en el diseño de jardines y huertos urbanos, a continuación compartimos las principales claves para planificar, ejecutar y controlar proyectos de naturación urbana con garantías técnicas y operativas.

 

 

¿Qué fases operativas debe incluir un proyecto de infraestructura verde?

 

Para garantizar resultados, cada proyecto debe recorrer una serie de etapas clave. A continuación desgranamos los pasos que conforman la metodología de trabajo de nuestros servicios de obras verdes, un proceso validado por años de experiencia y respaldado por capacidades técnicas demostradas:

 

1- Asesoramiento inicial y toma de datos: una primera fase que actúa a modo de cimientos del proyecto. Aquí se deben comprender las necesidades específicas del proyecto para, desde ahí, poder plantear una solución viable y alineada con las expectativas.

Es también en esta fase donde se desvelan posibles riesgos potenciales (estructuras inadecuadas, accesos peligrosos…) o posibles restricciones legales o normativas que deberán cumplirse.

 

2- Dimensionamiento técnico y propuesta de solución: en base a los datos recabados en la fase anterior, se procede a seleccionar las técnicas adecuadas para el diseño de la infraestructura técnica (especies vegetales, sustrato, sistemas de fijación…), además de las necesidades de recursos y de equipos humanos. Un paso clave para evitar fallos estructurales pero también posibles sobrecostes.

Además, esta fase debe incorporar los posibles estándares de calidad que apliquen. Como ejemplo, en los servicios de diseño de jardines y huertos urbanos de FUNDACIÓN JUAN XXIII se incorpora un sistema de gestión certificado bajo ISO 9001 (Calidad) e ISO 14001 (Gestión ambiental), además de la inscripción en el REA.

 

3- Diseño de cronograma y planificación operativa: en esta tercera fase del diseño de jardines verticales, se desarrolla una programación detallada y se procede a la asignación de recursos (equipos humanos y materiales). Para ello, se debe buscar una planificación realista (dejando también espacio a posibles imprevistos) y una asignación de recursos adecuada, de modo que cada tarea sea realizada por personal cualificado.

Otra fase clave para las garantías técnicas y operativas del proyecto, especialmente en lo que se refiere al cumplimiento de plazos y control presupuestario.

 

4- Ejecución y seguimiento técnico: durante la instalación de los jardines verticales, se debe garantizar la supervisión diaria, pudiendo corregir así cualquier desviación frente a los controles de seguridad o el rendimiento esperado de los equipos.

Esta fase aporta garantías en cuanto cumplimiento del plan y de los estándares de calidad y seguridad.

 

5- Programación en apps de gestión: desde los servicios de diseño de jardines y huertos de FUNDACIÓN JUAN XXIII, incorporamos la digitalización de proyectos a nuestras iniciativas mediante el uso de apps de gestión específicas. Una herramienta que nos permite un control total en tiempo real y que da un paso más a favor del cumplimiento del servicio y de su total trazabilidad.

 

6- Evaluación e informes de calidad: tras finalizar el proyecto, se introduce una fase para la evaluación sistemática del proyecto. Un paso clave para integrar posibles propuestas de mejora o de optimización de recursos. Pero también para evaluar el valor real del proyecto, mirando específicamente a su impacto social y medioambiental.

Porque, desde nuestra labor como Centro Especial de Empleo y Organización sin Ánimo de Lucro, los proyectos de infraestructura verde de FUNDACIÓN JUAN XXIII incorporan también un fuerte componente de inclusión social.

Un servicio pionero que une sostenibilidad ambiental y empleo inclusivo, y que permite a nuestros clientes convertir sus proyectos de infraestructura verde en una inversión con retorno doble (ambiental y social), demostrando su compromiso de forma tangible.

En esta última fase, por lo tanto, se trata de demostrar cómo accesibilidad e inclusión social son capaces de mejorar los proyectos de naturación urbana e infraestructura verde.

Un valor medible demostrado por nuestros casos de éxito reales en infraestructura verde y que, a lo largo de nuestra trayectoria, han logrado 70 empleos generados, con un 66% de inclusión social, estando 40 de ellas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial.

 

7- Plan de comunicación: en base a la información recabada en la fase anterior, el proyecto aplica también una comunicación estructurada con el cliente, con un envío regular de informes y esfuerzos de comunicación para dar visibilidad al impacto social y medioambiental conseguido.