¿Qué es la accesibilidad universal y cómo lograrla?

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La accesibilidad universal es una característica de los espacios, los productos, los servicios o la información que hace que todas las personas puedan acceder a ellos, usarlos y comprenderlos. 

Va más allá de romper las barreras arquitectónicas de las calles o los edificios: consiste en lograr una accesibilidad para todas las personas en entornos físicos, pero también digitales. Puede aplicarse a toda clase de elementos: una consulta médica, una página web, un mapa, un parque, un medio de transporte público, una caja de medicamentos, un servicio de streaming, un videojuego, la Administración…

La mejor manera de lograr la facilidad, comodidad y practicidad del uso es realizar un diseño accesible desde el origen, aunque también puede conseguirse posteriormente mediante adaptaciones. La clave es derribar todas las barreras posibles, siempre que los ajustes que hay que hacer sean ‘razonables’. Es decir, que no supongan una carga desproporcionada, tal y como recoge el artículo 66 de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad.

La accesibilidad universal se suele enfocar en las personas que tienen discapacidades de diferentes tipos, como intelectual, sensorial, motora o cognitiva, pero no es necesario tener una discapacidad para poder beneficiarse de ella. Todas las personas pueden beneficiarse, en algún momento, de un entorno más accesible.

 

 

Campos que abarca la accesibilidad universal

 

1. Accesibilidad cognitiva

Tal y como explicamos en este post, la accesibilidad cognitiva es la característica que deben tener los mensajes (textos, comunicaciones auditivas, señalética, etc.) para facilitar la comprensión, el procesamiento de la información, los procesos de percepción, la atención, la capacidad de resolución de problemas o la memoria. 

Pueden beneficiarse de ella todas las personas, pero especialmente aquellas con discapacidad intelectual, con dificultades de comprensión o comunicación, personas mayores, personas que no saben leer o que no conocen el idioma.

Algunas medidas para lograr la accesibilidad cognitiva son:

    • Lectura fácil. Es la presentación de un texto, atendiendo a una serie de normas, para que se comprenda más fácilmente.

    • Señalización. Por ejemplo, utilizando pictogramas, además de las señalizaciones de texto, apostando por una señalización más visible, incluyendo distintos tipos de señales (acústicas, visuales, táctiles…), mapas simplificados o directorios.

    • Wayfinding. Es la organización física de los espacios para que el camino se perciba naturalmente. Pongamos un ejemplo: ¿Alguna vez te has sentido perdido en un parking o centro comercial porque no encontrabas la salida? ¿O has llegado a una oficina de la Administración y no sabías a qué mostrador dirigirte? Distinguir el camino mediante el uso de los colores o la iluminación es una técnica de wayfinding que evita la desorientación y el estrés, además de ayudar a ahorrar mucho tiempo.

 

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2. Accesibilidad sensorial

Está pensada para que personas con discapacidades auditivas o visuales puedan acceder a productos, información, servicios o espacios más fácilmente. Algunas de las medidas que se pueden implementar son:

    • Utilizar letras más grandes.

    • Combinar señalización auditiva, visual y táctil.

    • Incluir el braille.

    • Incluir subtítulos en los vídeos.

    • Añadir metaetiquetas a las imágenes digitales para que puedan ser procesadas por los lectores de pantalla.

 

3. Accesibilidad arquitectónica

Se centra en las barreras que se pueden encontrar personas con limitaciones de movilidad, pero también puede ayudar a otras personas (como las que llevan carritos de bebés). 

Algunos ejemplos de acciones para lograr una mejor accesibilidad de este tipo son: 

    • Repensar la altura a la que se sitúan interfonos, botones o pulsadores.

    • Ampliar la anchura de las aceras.

    • Rampas de acceso.

    • Ascensores en estaciones de transporte.

    • Plataformas elevadoras.

    • Sistemas de barras y asideros.

    • Baños adaptados.

 

4. Accesibilidad tecnológica

Trata de romper las barreras tecnológicas con las que se encuentran las personas que tienen dificultades para entender la tecnología o que no cuentan con dispositivos específicos.

Algunas medidas para mejorar la accesibilidad tecnológica pueden ser:

    • Aumentar la compatibilidad de hardware, software y formatos.

    • Incluir chats de ayuda en una web.

    • Apostar por diseños de webs o apps simples e intuitivos que hagan la experiencia más fácil a aquellas personas que no están acostumbradas al mundo digital.

La accesibilidad universal consiste en contemplar todos los tipos de accesibilidad y en aplicar aquellos ajustes razonables para los productos, servicios, información o espacios que se quieran transformar o diseñar.

Como puedes ver, independientemente de las características y necesidades de cada persona, todo el mundo puede beneficiarse de la accesibilidad universal, ya que ayuda a construir un mundo más previsible, comprensible y agradable.

 

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