¿Cómo acompañar la educación emocional infantil en momentos de enfado o frustración?

| por Fundación Juan XXIII

La educación emocional infantil ha aparecido como una de las principales palancas de cambio para el desarrollo integral de los niños, siendo capaz de influir tanto en su bienestar psicológico como en sus habilidades a nivel social o académico.

En el contexto de la gestión de las emociones en niños pequeños, la frustración infantil a menudo aparece como una de las más difíciles de manejar. Si bien en su manifestación más leve puede aparecer como una queja o impaciencia, las rabietas más intensas (tirar objetos, gritos, pega) pueden hacer sentir a los cuidadores que no tienen recursos.

Frente a esto, la educación emocional infantil busca acompañar la frustración y ayudar a los más peques a tolerar mejor esta emoción, sabiendo canalizarla. Un aprendizaje de autorregulación cuyo objetivo final es hacerles ver cómo vivir y expresar sus emociones de manera constructiva.

Desde nuestra experiencia en Atención Temprana, en FUNDACIÓN JUAN XXIII hoy queremos compartir algunas de las principales estrategias de educación emocional infantil en lo que se refiere al manejo de la frustración. ¡Empezamos!

 

 

Guía básica de Atención Temprana para familias

¿Qué es la frustración en niños?

 

Una buena gestión de la frustración infantil abre la puerta a aprendizajes profundos, enseñando a los niños a abordar sus propios límites y los obstáculos que puedan encontrar en su camino. 

 

Para ello, es posible activar distintas estrategias:

 

  • Modelar comportamientos: ya que los niños aprenden por imitación en gran medida, acompañar la frustración infantil pasa primero por manejar nuestras propias emociones de manera calmada y controlada, especialmente cuando estemos delante de ellos. No se trata de explicárselo, sino de mostrar mediante acciones concretas cómo gestionan sus figuras de referencia la frustración, expresando sus sentimientos con palabras en lugar de acciones impulsivas.

    Por ejemplo, si el niño quiere un juguete en una tienda y no se puede comprar en ese momento, el adulto puede decir: “Entiendo que te gustaría llevártelo, a mí también me pasa a veces que quiero algo y no puedo tenerlo. Me siento un poco frustrado, pero vamos a apuntarlo en la lista para otra ocasión”.


  • Validación de las emociones: la educación emocional infantil pasa también por explicarles que no hay emociones buenas o malas y mirarlas desde un punto de vista de aceptación. Para acompañar la frustración, se les puede transmitir algo como “Veo que estás muy enfadado porque no puedes tener ese juguete”. Igualmente, será importante evitar frases que minimicen las emociones o busquen reprimirlas, evitando los “no pasa nada”, “no es para tanto”, “deja de llorar”, etc.

  • Poner límites de manera afectuosa: saber cómo ayudar a un niño frustrado implica entender que acompañar las emociones del niño no significa eliminar las reglas que puedan causar frustración. Los límites han de ser claros (economía verbal) y lógicos (relacionados, respetuosos, razonables y razonados con anterioridad), de modo que el niño aprenda a aceptar los límites y a gestionar las emociones que surgen en el camino. ceder  alguna vez no te quita autoridad, no perjudica al niño ni a su aprendizaje.

  • Ofrecer alternativas: ej cambiar el foco, redirigir su atención,  dar a elegir entre varias opciones…

  • Acompañar de vuelta a la calma: validar y acompañar su emoción

  • Búsqueda de estrategias: la mejor estrategia siempre es la prevención. Anticipar y darle tiempo para entender, aceptar, comprender, realizar…  Conectar con su ilusión, su interés… por ejemplo: qué buena pinta tienen esos pasteles, los podremos comprar para tu cumple. Darle el poder de “elegir/decidir”por ejemplo: ya va a ser la hora de ir a casa prefieres tirarte dos veces más por el tobogán o columpiarte 5 veces…

 

Igualmente, si detectas que necesitas apoyo para acompañar a tu hijo en momentos de estrés, frustración o  aprender otras estrategias de educación emocional infantil, puedes valorar el acceso a apoyo profesional

Desde FUNDACIÓN JUAN XXIII proponemos nuestro servicio de Atención Temprana, que busca, mediante el apoyo y acompañamiento familiar,  favorecer el desarrollo integral de los menores de hasta 6 años con desafíos en su desarrollo o en riesgo de padecerlos. 

 

Ponte en contacto con nosotros para saber más.

 

Nueva llamada a la acción

Preguntas frecuentes sobre educación emocional infantil

Modelar y demostrar la gestión correcta de las emociones es uno de los pasos más importantes: ya que los niños aprenden por imitación, es importante que vean cómo sus referentes adultos son capaces de gestionar sus emociones.

Además de demostrar con hechos, también es importante acompañar las emociones y validarlas, evitando frases que las minimicen (como “no es para tanto” o “no llores”). En el momento, ayúdale a encontrar las palabras que expresen sus diferentes emociones; más allá de el momento específico, puede ser útil planear juegos que fomenten una mayor consciencia sobre sus emociones (a través de dibujos, cuentos, juegos…).

En primer lugar, es preciso saber que las habilidades de autorregulación en los niños aún están en desarrollo, por lo que resulta totalmente normal que, ante un obstáculo o un “no”, reaccionen con llantos o rabietas. Igualmente, juegan en la frustración un papel esencial: 

  • Su deseo de independencia a medida que crecen, ya que se toparán con límites o dificultades al ver que su deseo de autonomía choca con la realidad.

  • Los niños no tienen un concepto real de la espera, con lo que es natural que no conseguir algo de inmediato les genere impaciencia y frustración. Es aquí donde el papel de los adultos es el de guiar al niño con paciencia y enseñarle a tolerar la espera.

  • El día a día nos ofrece oportunidades para resolver problemas o pequeños obstáculos , acompañando el desarrollo de la gestión emocional. Por ello es importante el apoyo y la presencia tranquilizadora y empática del adulto para enfrentar desafíos adecuados a su edad, que les ayuden a reforzar su confianza.

  • Factores ambientales como el estrés, cambios en su rutina, cansancio o hambre pueden aumentar su irritabilidad y expresiones más intensas. 

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