¿Cómo cuidar el bienestar emocional en personas con discapacidad intelectual?
El bienestar emocional en personas con discapacidad intelectual se enfrenta a desafíos únicos derivados de las barreras asociadas a este tipo de discapacidad.
Dificultades comunicativas, estigma y otros factores a menudo provocan que la salud psicosocial en las personas con discapacidad quede relegada. No obstante, la realidad es que la atención al bienestar emocional en personas con discapacidad intelectual es imprescindible para garantizar un bienestar pleno. Es más, la propia Organización Mundial de la Salud ya pone el foco en esta situación, al visibilizar cómo las personas con discapacidad tienen dos veces más riesgo de desarrollar depresión. A su vez, la organización Inclusion Europe denuncia que las políticas de segregación sistemática y discriminación de las personas con discapacidad intelectual impiden una detección y atención adecuadas.
Frente a esto, en este artículo queremos abordar algunas estrategias e intervenciones que buscan apoyar la salud psicosocial de las personas con discapacidad intelectual. ¡No pierdas detalle!
¿Cómo acompañar el bienestar emocional en las personas con discapacidad intelectual?
Al abordar el bienestar emocional de las personas con discapacidad, la OMS cita una serie de “factores de protección” capaces de reforzarlo:
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Desarrollo de habilidades socioemocionales
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Interacciones sociales positivas
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Acceso a una educación de calidad a través de educación adaptada a las necesidades de las personas, bien sea educación especial o inclusiva.
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Acceso a trabajo decente gracias a iniciativas como el Empleo con apoyo
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Vecindarios seguros, viviendas dignas.
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Desarrollo de lazos comunitarios sólidos
Una serie de factores que pone de relieve cómo las intervenciones respecto al bienestar emocional han de tener un enfoque holístico que va más allá de las intervenciones sanitarias, activando recursos personales, familiares y comunitarios.
En base a estas recomendaciones, resumimos a continuación algunos pilares básicos en el acompañamiento y cuidado de bienestar emocional para personas con discapacidad intelectual:
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Comunicación adaptada: el lenguaje claro, con apoyos visuales o sistemas alternativos, es imprescindible para que las personas puedan expresar cómo se sienten, incluyendo su posible malestar emocional. Además de las campañas específicas, las campañas de bienestar emocional y prevención más generalistas deben estar diseñadas también para apoyar la salud psicosocial de personas con discapacidad psicosocial.
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Enfoque en la autonomía y la toma de decisiones: se debe permitir a la persona participar en decisiones cotidianas y aquellas alrededor de su bienestar emocional, en vistas a fortalecer su autoestima y la sensación de control sobre su vida.
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Atención a señales de malestar emocional: cambios en la conducta, el sueño o el apetito pueden ser indicadores de problemas de bienestar emocional. Para el entorno de las personas con discapacidad intelectual, es clave conocer estas señales y tener conocimientos y recursos adecuados para actuar.
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Cuidar el entorno social y combatir el estigma: la discriminación y la falta de inclusión tienen importantes impactos negativos en el bienestar emocional. Por ello, las actuaciones de sensibilización en torno al bienestar emocional y la discapacidad intelectual son fundamentales.
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Apoyo también para las personas cuidadoras: el bienestar emocional de quienes acompañan tiene un impacto directo en las personas con discapacidad intelectual. Por ello, formación y espacios de apoyo son imprescindibles para las familias y círculo cercano, dotándolos de herramientas para cuidar también su propio bienestar emocional.
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Acceso a apoyos profesionales especializados: psicólogos, psiquiatras y otros profesionales formados en discapacidad intelectual son clave para diseñar intervenciones adaptadas.
¿Cuál es el papel de los Servicios de Salud Psicosocial en el bienestar emocional para personas con discapacidad intelectual?
Desde los Servicios de Salud Psicosocial de SumaMente ofrecemos apoyo al bienestar emocional de personas con discapacidad intelectual.
Un pilar básico en este apoyo es nuestro servicio de Información y Orientación, en el que las personas y sus familias pueden acceder a información sobre recursos sociales disponibles para ellos.
A través de un equipo humano profesional, cercano y ágil y un enfoque centrado en la persona y en la familia, queremos ser apoyo para tomar decisiones informadas. En vistas a ello, nuestras intervenciones se pueden enfocar a informar sobre las herramientas y recursos específicos disponibles en torno al bienestar emocional.
A su vez, nuestra área de Ocio y Deporte actúa como un apoyo crucial en este acompañamiento, entendiendo que el bienestar emocional se sostiene también en la creación de comunidad y espacios inclusivos. Creemos firmemente en que el ocio y el tiempo libre para personas con discapacidad es un agente movilizador clave para la inclusión real y el verdadero bienestar emocional. Desde esta perspectiva, generamos espacios para disfrutar del tiempo libre y favorecer relaciones personales significativas, para personas con y sin discapacidad.
A través de nuestro Programa Cultural, nuestro Programa de Ocio Compartido, Programa de Viajes y Club Deportivo, fomentamos la participación activa, la inclusión y la construcción de vínculos. Experiencias que enriquecen el desarrollo personal y actúan como un punto de apoyo clave en torno al bienestar emocional y el bienestar emocional.
¿Quieres saber más? Ponte en contacto con nuestro equipo para descubrir nuestros servicios y su impacto en el acompañamiento del bienestar emocional en personas con discapacidad intelectual.
Preguntas frecuentes sobre el bienestar emocional
Aunque hay muchas definiciones de bienestar emocional, la Organización Mundial de la Salud propone la siguiente: “Un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todo su potencial, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a su comunidad”.
No existe un listado específico de 10 factores, pero podemos sí pueden citarse dos perspectivas de referencia:
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La OMS habla de “factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales” que “pueden combinarse para proteger la salud mental o socavarla”.
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La Mental Health Foundation distingue entre los factores biológicos, psicológicos y sociales.


