Cómo hacer un plan de voluntariado corporativo, paso a paso

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Cada vez queda más patente la importancia de que las empresas colaboren con el tercer sector para impulsar actividades de voluntariado que puedan dar respuesta a los retos de la sociedad de la que forman parte. 

El interés del sector privado por el voluntariado corporativo no ha dejado de aumentar en los últimos años, enmarcado dentro de una estrategia más amplia que mezcla objetivos de Recursos Humanos y de Responsabilidad Social Corporativa.

 

¿Qué es el voluntariado corporativo?

 

El voluntariado corporativo es la realización de ciertas actividades en favor de la sociedad por parte de un cuerpo de trabajo formado por personas promovidas por su empresa. Normalmente se hace de la mano de una organización de carácter solidario y en el marco de un acuerdo de colaboración entre la empresa y la organización.

El voluntariado corporativo puede hacerse de manera puntual o con una frecuencia determinada (anual, bimensual…) y debe estar recogido dentro de un plan de voluntariado corporativo o empresarial.

Actualmente, a causa de la situación provocada por la pandemia de COVID-19, muchas actividades de voluntariado corporativo han dado el salto al entorno online.

 

¿Por qué hacer un plan de voluntariado corporativo?

 

El voluntariado corporativo es beneficioso para la sociedad, pero también para la empresa. Fomenta entre los empleados los valores positivos y afianza el orgullo y el sentimiento de pertenencia a la empresa, dado que se crea una alianza nueva, más personal, basada en la solidaridad.

El voluntariado corporativo también sirve para mejorar el clima laboral de la plantilla y generar nuevas relaciones entre los trabajadores. Es muy efectivo a la hora de reforzar los vínculos verticales (entre los empleados y sus superiores), más difíciles de forjar que los vínculos horizontales. En un voluntariado corporativo, todos trabajan a la par con un mismo objetivo.

Además de esto, el voluntariado corporativo también tiene efecto sobre terceros, como los consumidores y, por supuesto, la sociedad (que va a verse beneficiada por la labor de los voluntarios).

 

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¿Cómo elaborar un plan de voluntariado corporativo?


Reflexión de la organización.

Un plan de voluntariado corporativo debe empezar por un proceso de reflexión de la organización, en el que debe establecer sus valores como empresa y los campos de actuación en los que quiere verse implicada: medioambiental, social, laboral... Es muy importante apostar por acciones que sean coherentes con la actividad de la empresa, que no puedan ser vistas por los empleados o por terceros como contradictorias o incoherentes.

 

Genera espacios de colaboración.

Es fundamental dar voz a los empleados para que se sientan parte activa del programa. Establece un mecanismo para que hagan llegar sus sugerencias y sus intereses.

 

Establece las condiciones del voluntariado.

Si se realizarán en horario laboral o extra-laboral, si se ofrecerá tiempo libre por parte de la empresa, etc. También debe abordar aspectos legales o prácticos, como la cobertura de los seguros, el vestuario, la confidencialidad de datos, etc.

Por otro lado, hay empresas que, además de organizar actividades corporativas, también optan por fomentar el voluntariado individual de sus empleados ofreciendo tiempo libre para que desarrollen sus actividades, o apoyando monetariamente o con bienes su causa. Si este es el caso de la empresa, establece un protocolo para la comunicación de las actividades voluntarias individuales.


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Establece un presupuesto.

Que abarque el coste de la actividad pero también sus gastos derivados (materiales, transporte, seguros…).

 

Busca una organización colaboradora.

Acuerda el modelo de participación de los trabajadores y diseña el plan conjuntamente con ella, para que se adapte a los objetivos de la empresa. Si cuentas siempre con la misma organización será más fácil para los empleados sentirse a gusto y parte de esta. Asegúrate de que se encargue de dar la bienvenida a los voluntarios, acompañarlos y resolver las dudas que puedan surgir.

 

Comunicación interna y reclutamiento de voluntarios.

Recluta a los voluntarios y divídelos en equipos de trabajo (según las necesidades). Comunica los objetivos de la acción de voluntariado y el impacto que tendrá: la gestión de expectativas es un punto fundamental.

 

Seguimiento de la actividad.

Establece un sistema que permita evaluar el programa y que recoja el feedback de los empleados.

Desde FUNDACIÓN JUAN XXIII podemos ayudarte a diseñar jornadas y programas de voluntariado corporativo que se ajusten a las necesidades de tu empresa y que estén en línea con sus objetivos.

Las actividades de voluntariado corporativo cuentan con la participación de personas con discapacidad de nuestro Centro Ocupacional y Centro de Día, por lo que el valor de la inclusión siempre está presente, de forma directa o transversal. 

Además, hemos logrado adaptar nuestros servicios a la situación actual para que el voluntariado corporativo pueda realizarse de manera online. 

Las actividades de voluntariado digital que proponemos ayudan a las personas con discapacidad en el camino hacia la inclusión, las benefician a nivel social y emocional, y repercuten en mejorar su calidad de vida, ya que contribuyen a financiar el Centro de Día, el Centro Ocupacional y el Centro de Formación de la Fundación, todos ellos destinados a mejorar sus capacidades.

 

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