Las cubiertas verdes se han consolidado como una de las soluciones más conocidas dentro de la infraestructura verde urbana. Una popularidad creciente que ha multiplicado el número de instalaciones, pero que también ha hecho visibles las consecuencias de ejecuciones deficientes: filtraciones, sobrecargas estructurales o fallos en el sistema de drenaje son solo algunos de los problemas derivados de obras mal planteadas, que pueden comprometer la inversión y la confianza en este tipo de soluciones.
Proyectos de edificación sostenible, rehabilitación de activos, desarrollos que buscan mejorar los criterios ESG… Todos ellos pueden beneficiarse de la instalación de cubiertas verdes, capaces de optimizar la eficiencia energética de un edificio, reducir su huella de carbono, mejorar la gestión del agua pluvial o incrementar la biodiversidad urbana, entre otros beneficios.
Sin embargo, la incorporación de una cubierta verde debe tener en cuenta las características únicas de este tipo de instalación. Porque, a diferencia de otras soluciones de naturación, una cubierta vegetal implica intervenir directamente sobre el edificio, afectando a elementos críticos como la estructura, la impermeabilización o el drenaje. Teniendo esto en cuenta, la viabilidad de este tipo de proyectos no depende solo del diseño, sino también de la capacidad real de planificar, ejecutar y controlar la obra con rigor técnico.
Una impermeabilización mal ejecutada, una capa de drenaje inadecuada o una selección incorrecta de especies vegetales son algunos de los problemas que pueden comprometer la obra, generando complicaciones de difícil acceso una vez completada la obra.
Por ello y desde nuestra experiencia en proyectos de naturación urbana, a continuación delineamos los principales errores en este tipo de proyectos y cómo subsanarlos.
¿Cuáles son errores comunes en la instalación de una cubierta verde y cómo evitarlos?
La mayoría de los problemas en cubiertas verdes aparecen por errores en la planificación o falta de control durante la ejecución, y que se materializan en los siguientes problemas específicos:
1. Cargas estructurales mal calculadas
Las cubiertas verdes trabajan con pesos muy superiores a los de una cubierta convencional, siendo sus valores típicos:
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Extensiva (6–15 cm): 80–150 kg/m²
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Semi-intensiva (15–25 cm): 150–350 kg/m²
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Intensiva (25–100 cm): 350–1.500 kg/m²
A estos valores es preciso añadir otros que añaden peso adicional, como el del sustrato cuando está saturado de agua, las sobrecargas de ejecución (acopios de 400–600 kg/m²) y las posibles cargas adicionales (por ejemplo, en caso de nieve).
En este sentido, errores típicos relativos a las cargas estructurales en cubiertas verdes incluyen:
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Subestimar el peso real del sistema.
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No diferenciar entre carga permanente y sobrecarga de uso.
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Ignorar las cargas que tienen lugar durante la ejecución.
Un error en esta fase limita o invalida la solución desde el principio y no puede corregirse en mantenimiento, con lo que tenerlo en cuenta desde un inicio resulta imprescindible.
Para evitar este tipo de errores, aparecen tres estrategias fundamentales:
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Comprobación estructural previa realizada por un técnico competente.
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Ajuste del sistema a la capacidad portante real del forjado.
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Planificación de acopios y cargas que tendrán lugar durante la obra.
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2. Fallos en impermeabilización
El segundo tipo de errores aparecen cuando no se tiene en cuenta que la cubierta vegetal introduce exigencias adicionales para la estructura en la que se instala, incluyendo una humedad constante, la aparición de raíces y de movimientos por carga.
En este sentido, los errores típicos en este área incluyen:
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Incompatibilidad entre capas.
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Encuentros mal ejecutados en petos, sumideros e instalaciones.
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Ausencia de protección antirraíces.
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Falta de pruebas de estanqueidad.
Problemas que, a menudo, se manifiestan con el paso del tiempo y cuyo coste de reparación resulta especialmente elevado. Para minimizar este riesgo, aparecen las siguientes estrategias de mitigación:
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Elección de materiales, componentes y sistemas basándose en normas y especificaciones técnicas como UNE-EN 13948.
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Supervisión específica en puntos críticos de la instalación, donde es más probable que aparezcan filtraciones o fallos.
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Prueba de estanqueidad obligatoria antes de la instalación del sustrato, realizando un test de impermeabilidad una vez instalada la capa protectora.
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3. Drenaje mal dimensionado
Las cubiertas verdes bien diseñadas deben ser capaces de evacuar el exceso de agua y, al mismo tiempo, retener aquella que sí es necesaria para la vegetación. Por el contrario, un drenaje mal resuelto genera encharcamientos, sobrecargas y otros tipos de patologías en el edificio.
En este punto, algunos errores típicos en los proyectos incluyen:
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Planificación de pendientes que son correctas en plano pero no en obra.
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Realización de un dimensionado sin cálculo hidráulico real.
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Ausencia de rebosaderos de emergencia.
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Obstrucción de sumideros durante la ejecución.
Frenar los problemas relativos al drenaje pasa por incorporar las siguientes estrategias:
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Verificación de pendientes en obra, comprobando que la planificación se corresponde con la realidad.
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Cálculo hidráulico utilizando datos reales.
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Instalación de rebosaderos de seguridad.
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Selección correcta de sistemas drenantes.
4. Selección inadecuada de especies de plantas para la cubierta verde
Las condiciones de una cubierta verde son muy exigentes, ya que pueden incluir viento, radiación solar extrema o un sustrato limitado. Estas condiciones deben determinar la elección de especies vegetales, sabiendo que una mala elección no falla el primer mes, pero sí a medio plazo, con el consecuente aumento de costes para su solución.
Entre los errores típicos en la selección de especies para la cubierta verde destacan:
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Elección por criterio estético en lugar de según su adaptación técnica al entorno.
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No considerar las posibles sequías o heladas y cómo afectarán a las plantas instaladas.
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Densidad de plantación insuficiente, con lo que no se logra cumplir con los objetivos de la cubierta verde.
No obstante, existen estrategias para garantizar el éxito en la elección de especies:
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Selección de plantas adaptadas a las condiciones típicas de una cubierta verde (incluyendo un sistema radicular compatible) y cuya efectividad en este tipo de instalaciones haya sido contrastada.
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Diseño orientado a resiliencia y bajo mantenimiento.
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Planificación de posibles reposiciones en los primeros años, de modo que las intervenciones no aparezcan como un imprevisto.
5. Sistema de riego mal planteado
El sistema de riego es clave en climas mediterráneos y debe plantearse desde el inicio de la instalación, ya que una cubierta sin riego en fase inicial tiene alta probabilidad de fracaso en los primeros años.
Aquí son comunes algunos de los siguientes problemas:
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El riego no se plantea desde el inicio y se instala posteriormente (incurriendo en la necesidad de desmontajes).
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Se realizan programaciones sin sensores.
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Tienen lugar obstrucciones por falta de sistemas de filtrado.
Para atajar estos problemas, destacan las siguientes tres tácticas:
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Integrar el riego desde la fase de ejecución y obra.
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Uso de sistemas de goteo eficiente, sensores de lluvia y de telemetría ,determinantes para un riego eficiente y sin desperdicios.
6. Desviaciones durante la ejecución
Es en esta fase en la que, típicamente, se concentra gran parte del riesgo real del proyecto. Porque aunque el diseño sea correcto, su éxito solo se define en obra.
Algunos fallos típicos aquí incluyen:
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Errores en el orden de capas instaladas.
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Compactación indebida del sustrato.
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Modificaciones no controladas respecto al diseño.
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Falta de coordinación entre oficios, provocando retrasos.
Errores que hablan de la complejidad de la obra en cubiertas verdes y que exigen protocolos de actuación rigurosos. En este sentido, los tres pilares fundamentales para minimizar incidencias durante esta fase incluyen:
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Supervisión técnica continua.
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Protocolos de control por fases antes de avanzar en la obra.
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Coordinación directa con la constructora.


¿Cómo garantizar la ejecución correcta de cubiertas verdes mediante diseño y control operativo?
Todos los riesgos que acabamos de describir cuentan con un elemento común: la falta de control en alguna fase del proceso. Porque, aunque las cubiertas verdes ofrecen un alto potencial como proyecto de naturación urbana, su éxito depende directamente de la capacidad de ejecutarlas con rigor técnico y control operativo.
Frente a esto, un sistema completo bien planteado para la ejecución de una cubierta verde incluye las siguientes fases:
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Análisis previo y viabilidad técnica, con un estudio de la cubierta, sus limitaciones y riesgos.
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Definición de la solución más adecuada, que deberá incluir el sistema constructivo, los materiales y las especies vegetales más apropiadas.
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Planificación operativa, incluyendo un cronograma, recursos y necesidades de coordinación entre equipos.
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Ejecución y control en obra con un seguimiento técnico adecuado y la resolución de incidencias en el momento y siguiendo criterios técnicos.
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Mantenimiento y seguimiento para cualquier posible ajuste y optimización a medio plazo.
Este modelo de diseño y control operativo sienta las bases adecuadas para el éxito de la obra, pero también asegura que la instalación funciona en el medio y largo plazo también.
En este sentido, el valor diferencial de los servicios de instalación de cubiertas verdes no está únicamente en diseñar soluciones, sino en ser capaz de llevarlas a obra, gestionarlas correctamente y garantizar su funcionamiento en el tiempo.

Más allá de la ejecución: ¿cómo incorporar el impacto ambiental y social de las cubiertas verdes en el proyecto?
En el contexto actual, el éxito de una infraestructura verde no se evalúa únicamente por su resultado técnico: el impacto social y ambiental de los proyectos de naturación urbana también juegan un rol importantísimo, respondiendo a preguntas como “¿cómo mejora esta instalación la sostenibilidad ambiental de un proyecto?”, “¿qué mejoras en el bienestar de los usuarios genera?”, o “¿cuál es su impacto social?”.
En este sentido, sostenibilidad e inclusión social pueden integrarse en los proyectos de cubiertas verdes a través de iniciativas como la participación en el proyecto de equipos diversos y empleo inclusivo, además de capacidades y protocolos de medición del impacto real del proyecto.
Los casos de éxito reales de soluciones de naturación urbana de Fundación Juan XXIII hablan precisamente de esto: intervenciones con impacto ambiental y social medible y resultados tangibles en inclusión laboral y social a través de cada proyecto, ejecutado además con todas las garantías técnicas.
¿Quieres saber más sobre cubiertas verdes y otros proyectos de naturación urbana sostenibles e inclusivos? Conoce nuestro servicio de Diseño de Jardines y Huertos, en el que incluimos un servicio especializado en cubiertas verdes.
Preguntas frecuentes sobre cubiertas verdes
El éxito ya no se mide únicamente por su resultado técnico. Hoy en día, el impacto social y ambiental de los proyectos juega un rol importantísimo, evaluando cómo mejora la sostenibilidad ambiental, qué mejoras genera en el bienestar de los usuarios y cuál es su impacto social.
Se integran a través de iniciativas concretas como la participación de equipos diversos en el proyecto y el empleo inclusivo, sumado al desarrollo de capacidades y protocolos específicos para medir el impacto real de la instalación.
Sus proyectos ofrecen intervenciones con un impacto ambiental y social medible, resultados tangibles en inclusión laboral y social, y la seguridad de estar ejecutados con todas las garantías técnicas.
Fundación Juan XXIII cuenta con un servicio de Diseño de Jardines y Huertos, el cual incluye de forma especializada el desarrollo de cubiertas verdes y otros proyectos de naturación urbana sostenibles e inclusivos.
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