Las empresas cada vez son más conscientes de la importancia de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) e intentan integrarla en todos los ámbitos de su negocio. Pero, ¿qué es la responsabilidad social empresarial en la práctica? Su significado va mucho más allá de una acción puntual: el impacto de una compañía es amplio y difícil de medir, por lo que conviene definir las distintas áreas de la responsabilidad social empresarial para poder analizarlas e identificar las cuestiones que afectan a la RSE. Si quieres una visión general previa, puedes consultar nuestro artículo sobre la responsabilidad social: definición y ejemplos.
A la hora de definir las áreas o ámbitos de la responsabilidad social empresarial, no existe un único modelo. Estas áreas también se conocen como pilares de la RSE, y entender cada una de ellas ayuda a la empresa a ordenar sus iniciativas de responsabilidad social. Algunas compañías optan por un sistema basado en áreas de trabajo, que habitualmente son:
Otro de los enfoques más utilizados, ya que facilita la detección de oportunidades de mejora, es el propuesto por Stefanie Hiß, que establece las tres dimensiones o áreas de la Responsabilidad Social Empresarial y que explicamos a continuación.
Este enfoque distingue la dimensión interna y externa de la RSE a través de tres áreas que explicamos a continuación. Conviene aclarar que responsabilidad social empresarial y responsabilidad social corporativa (RSC) se usan como sinónimos, por lo que estas dimensiones aplican igual hablemos de RSE o de RSC. Puedes ver casos concretos en nuestros ejemplos de responsabilidad social corporativa para empresas.
Área de responsabilidad interna. Dentro de la responsabilidad interna nos encontramos con la responsabilidad de gerencia, la responsabilidad comercial y el rendimiento económico de la empresa, además del cumplimiento de la legalidad existente (compliance). Esta área de la RSE no llega directamente al público, pero es de las más importantes, ya que sienta la base de la orientación ética de la empresa.
Área de responsabilidad central. En esta área se abordan los estándares laborales y ambientales, los valores y la gestión de la cadena de suministro, enfocándose en todos los grupos de interés (accionistas, proveedores, socios, empleados, directivos, etc).
Área de responsabilidad externa. No menos importante es el área de responsabilidad externa. En esta, la empresa toma un papel activo y altruista hacia la sociedad. Consiste en ir más allá de los empleados, clientes, accionistas o proveedores, abriendo el abanico de interlocutores, que también incluirá a las comunidades locales, administraciones, entidades sin ánimo de lucro o grupos de opinión.
El área de responsabilidad interna es la que incluye procesos que afectan a la estrategia de la empresa, por eso suele ser responsabilidad de la gerencia y altos mandos.
Conlleva decisiones relevantes como los socios comerciales elegidos, la mejor planificación de crecimiento y muchos otros aspectos en los que hay que tomar decisiones de gestión.
Algunas acciones de responsabilidad social empresarial que podrían enmarcarse en esta área son las políticas de transparencia, una planificación de crecimiento justa, prácticas de competencia responsable y una contabilidad sana. Ordenar todas estas medidas dentro de un plan facilita su seguimiento, como explicamos en 5 acciones para un plan estratégico de RSC.
El área de responsabilidad central se refiere a los efectos de la actividad de la empresa sobre la sociedad y el medioambiente e implica a los empleados, sociedad, medioambiente y grupos de interés.
Es importante preocuparse por todos ellos, con especial énfasis en los empleados, proporcionándoles un entorno de trabajo agradable, una buena comunicación, la remuneración justa y buenas condiciones laborales en general.
Es un área que abarca mucho y conecta directamente la responsabilidad social empresarial con el desarrollo sostenible. Cada empresa debe crear las estrategias más adecuadas teniendo en cuenta aspectos como la reducción de emisiones de CO2, la eficiencia energética, la elección de proveedores, la publicidad responsable, los planes de igualdad o las condiciones de trabajo. Una actividad de RSE muy visible en este ámbito es la reforestación, con varias ventajas empresariales.
El área de responsabilidad social externa es una parte olvidada de muchos negocios, pero muy importante. Muchas empresas asumen la responsabilidad social fuera de sus operaciones, favoreciendo así los resultados empresariales y beneficiando a su entorno.
Dentro de esta área, el voluntariado corporativo es una de las iniciativas de responsabilidad social empresarial que más impacto positivo genera en la sociedad. A la vez actúa a nivel central, mejorando la cohesión y el sentimiento de pertenencia del equipo.
También son muy interesantes los patrocinios de proyectos sociales, porque apoyan económicamente a entidades sin ánimo de lucro, encargadas de trazar proyectos a largo plazo que dan los mejores resultados. Si te planteas esta vía, te explicamos cómo patrocinar un proyecto social en 5 pasos y por qué patrocinar proyectos sociales mejora la imagen de marca.
Son interesantes también los patrocinios de proyectos sociales porque apoyan económicamente iniciativas de entidades sin ánimo de lucro, que son las encargadas de trazar proyectos a largo plazo que dan los mejores resultados.
De este modo, se crea una simbiosis: la empresa aporta financiación a un proyecto, creado y ejecutado por una entidad experta en la materia, pero puede seguir conectada a él para ver de primera mano su evolución, conocer los resultados y sentirlo como propio.
En FUNDACIÓN JUAN XXIII tenemos varios proyectos en marcha que buscan financiación, todos ellos destinados a la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial y a mejorar sus condiciones de vida. Abarcan diferentes campos como la investigación en nuevas tecnologías para la rehabilitación, becas de atención para familias con dificultades económicas, la formación para personas con discapacidad intelectual y otros proyectos para la inserción laboral.
Además de la satisfacción de transformar la vida de muchas personas, el patrocinio de nuestros proyectos permite a las empresas cumplir con la Ley General de Discapacidad (LGD) y tiene importantes beneficios fiscales, ya que estas aportaciones son donaciones deducibles para empresas.
Si quieres reforzar la responsabilidad social de tu empresa, te invitamos a que nos contactes y conozcas todos los proyectos que puedes apoyar.