Áreas y dimensiones de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

Áreas y dimensiones de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

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La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es un concepto único: se articula en diferentes áreas o dimensiones que ayudan a las empresas a detectar oportunidades de mejora. El modelo más utilizado distingue tres dimensiones: responsabilidad interna, responsabilidad central y responsabilidad externa, cada una con acciones concretas que cualquier empresa puede poner en marcha independientemente de su tamaño o sector.

En este artículo aprenderás

  • Por qué definir las áreas de RSE es imprescindible
    El impacto de un negocio es amplio y difícil de medir en bloque. Estructurarlo en áreas permite analizar cada ámbito por separado, asignar responsables y diseñar acciones con objetivos claros y medibles.

  • Los dos enfoques más usados para organizar la RSE
    El enfoque por áreas de trabajo: derechos humanos, normas laborales, medioambiente, consumidores y fraude, frente al modelo de dimensiones de Stefanie Hiß, más orientado a detectar dónde mejorar.

  • Las 3 dimensiones de Hiß y qué cubre cada una
    La dimensión interna sienta la ética de la empresa; la central aborda el impacto sobre empleados y medioambiente; y la externa lleva a la empresa a actuar de forma activa y altruista hacia la sociedad.

  • Acciones concretas por área y cómo implementarlas
    Desde políticas de transparencia y compliance interna, hasta planes de igualdad y reducción de CO2 central, pasando por voluntariado corporativo y patrocinio de proyectos sociales con beneficios fiscales externa.

Tiempo: 13 min
Nivel: Avanzado
Para: Dirección y responsables de RSC

Las empresas cada vez son más conscientes de la importancia de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) e intentan integrarla en todos los ámbitos de su negocio. Pero, ¿qué es la responsabilidad social empresarial en la práctica? Su significado va mucho más allá de una acción puntual: el impacto de una compañía es amplio y difícil de medir, por lo que conviene definir las distintas áreas de la responsabilidad social empresarial para poder analizarlas e identificar las cuestiones que afectan a la RSE. Si quieres una visión general previa, puedes consultar nuestro artículo sobre la responsabilidad social: definición y ejemplos.

 

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A la hora de definir las áreas o ámbitos de la responsabilidad social empresarial, no existe un único modelo. Estas áreas también se conocen como pilares de la RSE, y entender cada una de ellas ayuda a la empresa a ordenar sus iniciativas de responsabilidad social. Algunas compañías optan por un sistema basado en áreas de trabajo, que habitualmente son: 

Dos formas de estructurar las áreas de la RSE

Selecciona cada enfoque para explorar su estructura y ventajas.

El enfoque por áreas de trabajo divide la RSE en grandes temáticas de actuación. Es intuitivo y facilita la asignación de responsabilidades dentro de la empresa. Cada área puede tener su propio equipo o responsable, y los objetivos se definen de forma independiente.

Derechos humanos
Normas laborales
Medioambiente
Intereses de los consumidores
Lucha contra el fraude
Ventaja: facilita la asignación de responsabilidades y la creación de indicadores de seguimiento por cada área. Muy usado en grandes corporaciones con departamentos especializados.

Otro de los enfoques más utilizados, ya que facilita la detección de oportunidades de mejora, es el propuesto por Stefanie Hiß, que establece las tres dimensiones o áreas de la Responsabilidad Social Empresarial y que explicamos a continuación.

 

Las dimensiones de la Responsabilidad Social Empresarial: interna, central y externa

Este enfoque distingue la dimensión interna y externa de la RSE a través de tres áreas que explicamos a continuación. Conviene aclarar que responsabilidad social empresarial y responsabilidad social corporativa (RSC) se usan como sinónimos, por lo que estas dimensiones aplican igual hablemos de RSE o de RSC. Puedes ver casos concretos en nuestros ejemplos de responsabilidad social corporativa para empresas.

    • Área de responsabilidad interna. Dentro de la responsabilidad interna nos encontramos con la responsabilidad de gerencia, la responsabilidad comercial y el rendimiento económico de la empresa, además del cumplimiento de la legalidad existente (compliance). Esta área de la RSE no llega directamente al público, pero es de las más importantes, ya que sienta la base de la orientación ética de la empresa.

    • Área de responsabilidad central. En esta área se abordan los estándares laborales y ambientales, los valores y la gestión de la cadena de suministro, enfocándose en todos los grupos de interés  (accionistas, proveedores, socios, empleados, directivos, etc).

    • Área de responsabilidad externa. No menos importante es el área de responsabilidad externa. En esta, la empresa toma un papel activo y altruista hacia la sociedad. Consiste en ir más allá de los empleados, clientes, accionistas o proveedores, abriendo el abanico de interlocutores, que también incluirá a las comunidades locales, administraciones, entidades sin ánimo de lucro o grupos de opinión. 

Las 3 dimensiones de la RSE y sus acciones clave

La responsabilidad interna abarca la gerencia, la responsabilidad comercial y el rendimiento económico de la empresa, junto con el cumplimiento de la legalidad vigente (compliance). Es la base ética de toda la organización: aunque no siempre llega directamente al público, condiciona todas las decisiones que la empresa toma hacia el exterior. Incluye la elección de socios comerciales, la planificación de crecimiento y los valores que guían la toma de decisiones.

Acciones habituales en esta área:

Políticas de transparencia Planificación de crecimiento justa Competencia responsable Contabilidad sana y auditada Cumplimiento normativo (compliance) Elección ética de socios comerciales
Clave: esta área es responsabilidad directa de la gerencia y los altos mandos. Sin una base interna sólida, las acciones externas de RSE pierden coherencia y credibilidad.

La responsabilidad central aborda los efectos directos de la actividad empresarial sobre la sociedad y el medioambiente. Implica a empleados, proveedores, accionistas y al entorno natural. El foco principal son los empleados: un entorno de trabajo agradable, comunicación fluida, remuneración justa y buenas condiciones laborales son el punto de partida. Desde ahí se extiende a la cadena de suministro, la publicidad responsable y la sostenibilidad ambiental.

Acciones habituales en esta área:

Condiciones laborales dignas Planes de igualdad Reducción de emisiones de CO2 Eficiencia energética Elección responsable de proveedores Publicidad responsable y veraz
Clave: cada empresa debe adaptar las estrategias a su sector y tamaño. No existe un modelo único: lo importante es identificar los impactos más relevantes de la actividad propia y actuar sobre ellos.

La responsabilidad externa es la menos desarrollada en muchas empresas, pero tiene un gran impacto: la empresa adopta un papel activo y altruista en la sociedad, ampliando su círculo de interlocutores más allá de empleados, clientes o accionistas, para incluir comunidades locales, administraciones, entidades sin ánimo de lucro y grupos de opinión. Es aquí donde iniciativas como el voluntariado corporativo o el patrocinio de proyectos sociales tienen mayor protagonismo.

Acciones habituales en esta área:

Voluntariado corporativo Patrocinio de proyectos sociales Donaciones a entidades sin ánimo de lucro Alianzas con comunidades locales Inclusión social y laboral Colaboración con administraciones públicas
Clave: el patrocinio de proyectos sociales crea una simbiosis real: la empresa financia, la entidad experta ejecuta, y ambas comparten resultados. Además, puede conllevar beneficios fiscales y facilitar el cumplimiento de la Ley General de Discapacidad.

Acciones para el área de responsabilidad interna

El área de responsabilidad interna es la que incluye procesos que afectan a la estrategia de la empresa, por eso suele ser responsabilidad de la gerencia y altos mandos. 

Conlleva decisiones relevantes como los socios comerciales elegidos, la mejor planificación de crecimiento y muchos otros aspectos en los que hay que tomar decisiones de gestión.

Algunas acciones de responsabilidad social empresarial que podrían enmarcarse en esta área son las políticas de transparencia, una planificación de crecimiento justa, prácticas de competencia responsable y una contabilidad sana. Ordenar todas estas medidas dentro de un plan facilita su seguimiento, como explicamos en 5 acciones para un plan estratégico de RSC.

 

Acciones para el área de responsabilidad central

El área de responsabilidad central se refiere a los efectos de la actividad de la empresa sobre la sociedad y el medioambiente e implica a los empleados, sociedad, medioambiente y grupos de interés

Es importante preocuparse por todos ellos, con especial énfasis en los empleados, proporcionándoles un entorno de trabajo agradable, una buena comunicación, la remuneración justa y buenas condiciones laborales en general. 

Es un área que abarca mucho y conecta directamente la responsabilidad social empresarial con el desarrollo sostenible. Cada empresa debe crear las estrategias más adecuadas teniendo en cuenta aspectos como la reducción de emisiones de CO2, la eficiencia energética, la elección de proveedores, la publicidad responsable, los planes de igualdad o las condiciones de trabajo. Una actividad de RSE muy visible en este ámbito es la reforestación, con varias ventajas empresariales.

 

Área de responsabilidad externa

El área de responsabilidad social externa es una parte olvidada de muchos negocios, pero muy importante. Muchas empresas asumen la responsabilidad social fuera de sus operaciones, favoreciendo así los resultados empresariales y beneficiando a su entorno. 

Dentro de esta área, el voluntariado corporativo es una de las iniciativas de responsabilidad social empresarial que más impacto positivo genera en la sociedad. A la vez actúa a nivel central, mejorando la cohesión y el sentimiento de pertenencia del equipo.

También son muy interesantes los patrocinios de proyectos sociales, porque apoyan económicamente a entidades sin ánimo de lucro, encargadas de trazar proyectos a largo plazo que dan los mejores resultados. Si te planteas esta vía, te explicamos cómo patrocinar un proyecto social en 5 pasos y por qué patrocinar proyectos sociales mejora la imagen de marca.

Son interesantes también los patrocinios de proyectos sociales porque apoyan económicamente iniciativas de entidades sin ánimo de lucro, que son las encargadas de trazar proyectos a largo plazo que dan los mejores resultados. 

De este modo, se crea una simbiosis: la empresa aporta financiación a un proyecto, creado y ejecutado por una entidad experta en la materia, pero puede seguir conectada a él para ver de primera mano su evolución, conocer los resultados y sentirlo como propio.

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Cada acción marcada suma a tu nivel global de RSE. Los resultados son orientativos y no constituyen una certificación oficial.

Cómo convertir el compromiso en acciones reales

En FUNDACIÓN JUAN XXIII tenemos varios proyectos en marcha que buscan financiación, todos ellos destinados a la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial y a mejorar sus condiciones de vida. Abarcan diferentes campos como la investigación en nuevas tecnologías para la rehabilitación, becas de atención para familias con dificultades económicas, la formación para personas con discapacidad intelectual y otros proyectos para la inserción laboral.

Además de la satisfacción de transformar la vida de muchas personas, el patrocinio de nuestros proyectos permite a las empresas cumplir con la Ley General de Discapacidad (LGD) y tiene importantes beneficios fiscales, ya que estas aportaciones son donaciones deducibles para empresas.

Si quieres reforzar la responsabilidad social de tu empresa, te invitamos a que nos contactes y conozcas todos los proyectos que puedes apoyar.

 

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Fuentes y referencias

  1. Norma internacional

    ISO 26000:2010 - Guía sobre Responsabilidad Social

    Organización Internacional de Normalización (ISO). Norma de referencia mundial que define los principios, materias fundamentales y áreas de actuación de la responsabilidad social para todo tipo de organizaciones.

    Consultar en iso.org
  2. Marco europeo

    Libro Verde: Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas (COM/2001/0366)

    Comisión Europea, 2001. Documento fundacional que establece el debate europeo sobre RSE y propone un marco de áreas de actuación interna y externa para las empresas.

    Consultar en EUR-Lex
  3. Referencia académica

    Hiß, S. (2006): "Warum übernehmen Unternehmen gesellschaftliche Verantwortung?" - Modelo de las tres dimensiones de RSE

    Stefanie Hiß, Socióloga y profesora universitaria especializada en RSE y mercados financieros. Su modelo de dimensiones interna, central y externa es uno de los marcos más utilizados para estructurar la RSE empresarial en el ámbito académico europeo.

  4. Marco internacional

    Pacto Mundial de Naciones Unidas: Los 10 Principios

    Red Española del Pacto Mundial (ONU). Los 10 principios del Pacto Mundial organizan las áreas de actuación RSE en cuatro bloques: derechos humanos, normas laborales, medioambiente y lucha contra la corrupción, alineados con el enfoque por áreas de trabajo.

    Consultar en pactomundial.org
  5. Marco europeo

    Estrategia renovada de la UE para 2011-2014 sobre la responsabilidad social de las empresas (COM/2011/0681)

    Comisión Europea, 2011. Actualiza el Libro Verde y define la RSE como "la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad", ampliando el alcance de las áreas de actuación reconocidas a nivel europeo.

    Consultar en EUR-Lex

Preguntas frecuentes sobre las áreas de la RSE

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es el compromiso voluntario de las empresas de integrar consideraciones sociales, medioambientales y éticas en su actividad y en su relación con los grupos de interés. Definir sus áreas es fundamental porque el impacto de un negocio es muy amplio: sin una estructura, los esfuerzos de RSE tienden a ser dispersos y difíciles de medir o comunicar. Puedes ampliar el concepto en nuestro artículo sobre responsabilidad social: definición y ejemplos.

Dividir la RSE en áreas o dimensiones permite identificar qué aspectos se gestionan bien y dónde existen oportunidades de mejora, lo que facilita también el alineamiento con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con los criterios ESG que cada vez más exigen inversores y clientes.

No existe un número único: depende del marco de referencia que utilice la empresa. El enfoque por áreas de trabajo contempla habitualmente cinco bloques (derechos humanos, normas laborales, medioambiente, intereses de los consumidores y lucha contra el fraude). El modelo de Stefanie Hiß distingue tres dimensiones: interna, central y externa. La norma ISO 26000 establece siete materias fundamentales.

Lo importante no es el número de áreas, sino que el modelo elegido permita a la empresa analizar su impacto de forma sistemática y diseñar acciones concretas para cada ámbito. Para profundizar en cómo llevar esto a la práctica, consulta nuestra guía sobre las principales áreas de la RSE.

La responsabilidad interna abarca los procesos que afectan a la estrategia y gestión de la empresa: la gerencia, la responsabilidad comercial, el rendimiento económico y el cumplimiento normativo (compliance). Aunque no llega directamente al público, es la base ética de la organización y condiciona todas las decisiones externas. Incluye políticas de transparencia, planificación de crecimiento con criterios éticos, prácticas de competencia responsable y auditorías contables independientes.

Esta área es responsabilidad directa de la alta dirección. Para saber cómo trasladar estos compromisos a acciones reales, visita nuestro artículo sobre cómo pasar del papel a la práctica en RSE y el de estrategias para demostrar los valores de tu empresa.

El área central se refiere a los efectos directos de la actividad empresarial sobre empleados, proveedores, accionistas y el medioambiente. Las acciones más habituales incluyen proporcionar condiciones laborales dignas y remuneración justa, implantar planes de igualdad, medir y reducir la huella de carbono, mejorar la eficiencia energética y aplicar criterios de sostenibilidad en la elección de proveedores. También forman parte de esta área las políticas de publicidad responsable y la gestión ética de la cadena de suministro.

Cada empresa debe adaptar estas acciones a su sector y tamaño. Para ayudarte a priorizar, puedes consultar las 5 claves para desarrollar una estrategia ESG y los mejores programas de RSC para empresas como referencia.

La responsabilidad externa implica que la empresa adopte un papel activo en la sociedad más allá de sus operaciones. Las vías más efectivas son el voluntariado corporativo, el patrocinio de proyectos sociales y las donaciones a entidades sin ánimo de lucro. Estas iniciativas generan impacto real en la comunidad y, al mismo tiempo, refuerzan la cohesión interna del equipo y la imagen de marca.

El patrocinio de proyectos es especialmente poderoso porque crea una simbiosis: la empresa financia y la entidad experta ejecuta, pero ambas comparten resultados. Puede además conllevar beneficios fiscales significativos y facilitar el cumplimiento de la Ley General de Discapacidad.

 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas son un marco global con 17 objetivos que cubren aspectos sociales, medioambientales y económicos hasta 2030. Las áreas de RSE y los ODS son totalmente complementarios: las acciones en el área interna contribuyen a los ODS de trabajo decente e instituciones sólidas; las del área central impactan en los ODS de medioambiente, igualdad y consumo responsable; y las del área externa se alinean con los ODS de reducción de desigualdades y alianzas para el desarrollo.

Estructurar la RSE por áreas facilita identificar qué ODS apoya cada acción, lo que mejora la comunicación con inversores, clientes y grupos de interés. Para entender cómo integrar esta visión en tu empresa, consulta nuestro artículo sobre 3 ideas para cumplir tus objetivos ESG y sobre por qué la transparencia es clave en la estrategia ESG.

 

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