¿Por qué las bolsas de papel son clave en la economía circular?
Las bolsas de papel son reciclables y biodegradables, dos motivos que las sitúan en el centro de multitud de iniciativas de packaging que buscan reducir su impacto medioambiental.
Su reciclabilidad y capacidad de compostaje las convierten asimismo en aliadas fundamentales en iniciativas de economía circular. En este cambio de paradigma que busca ciclos de materiales cada vez más circulares, las bolsas reciclables como las de papel están viviendo un momento de importancia clave.
A todo ello se suma la realidad del packaging como transmisor de significado, capaz de comunicar la identidad de la marca y generar emociones en el consumidor. En este contexto, las bolsas de papel han pasado a ocupar un espacio único en el que la transmisión de valores medioambientales se une al papel como material capaz de despertar un sentido de exclusividad y valor añadido (especialmente frente a opciones como el plástico).
En este contexto, analizamos el rol de las bolsas de papel en la economía circular y cómo los servicios de packaging focalizados en la economía circular permiten a las empresas diseñar embalaje alineado con sus valores y las expectativas de sus clientes en torno al compromiso medioambiental y social.
¿Qué se entiende por economía circular?
La economía circular puede definirse como un modelo económico que busca reducir la creación y uso de recursos nuevos mediante una premisa básica: mantener el uso de los materiales el mayor tiempo posible, recurriendo cuando sea necesario a su transformación.
Se propone así un cambio de paradigma básico frente al “usar y tirar” que ha venido rigiendo hasta ahora: la economía circular prioriza la reducción en el uso de recursos, la reutilización y el reciclaje, que permite que el cierre de ciclo de un material se convierta en el principio de otro.
Un movimiento clave en un momento en el que, solo en la UE, se producen más de 2.100 millones de toneladas de residuos cada año.
¿Cuál es la importancia de las bolsas de papel en la economía circular?
Como acabamos de ver, en el modelo de economía circular, el packaging pasa de ser un objeto del que deshacerse rápidamente, a uno cuya vida útil es preferible extender.
Bajo este nuevo paradigma, las bolsas de papel ofrecen múltiples ventajas frente a otras opciones:
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Son reciclables: el papel puede ser reciclado múltiples veces, convirtiéndose en bolsas nuevas u otros productos de papel. Como apoyo fundamental a esto, la mayoría de las ciudades ya cuentan con procesos específicos para reciclar papel y cartón, impulsando la creación de bolsas reciclables de papel.
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Son reutilizables: una vez en manos del consumidor, las bolsas de papel de calidad pueden ser utilizadas en múltiples ocasiones, sin tener que acudir a nuevos embalajes.
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Compostabilidad y biodegradabilidad: al llegar su fin de ciclo, las bolsas de papel se descomponen en un tiempo relativamente corto (entre 2 y 6 semanas). Además, pueden formar parte de programas de compost, por lo que contribuyen al enriquecimiento del suelo y a la disminución de la huella ambiental, abriendo un nuevo ciclo en lugar de generar residuos dañinos.
A la hora de elegir bolsas de papel, es importante que los negocios opten por aquellas cuya producción haya sido gestionada de forma responsable, siguiendo prácticas sostenibles.
De este modo, el uso de bolsas de papel como packaging comunica un mensaje poderoso en torno a la conciencia ambiental de una marca.
Un mensaje que puede ampliarse también para aportar valor social, al elegir los servicios de packaging de Fundación Juan XXIII.
El programa volcado en fomentar la economía circular al facilitar la reutilización, recuperación y reciclaje de embalajes, además, pone también en el centro la inclusión laboral de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial.
Se genera de este modo una economía circular inclusiva: mediante iniciativas de inclusión laboral en los programas de reciclaje, reacondicionamiento y reutilización, se crea empleo de calidad para personas en riesgo de vulnerabilidad, añadiendo una capa de valor social al modelo circular.
En este sentido, el valor de las soluciones de packaging propuesto por FUNDACIÓN JUAN XXIII se mide en variables medioambientales y sociales: gracias a nuestros programas de packaging circular, más de 50.000 productos han conseguido una segunda vida, y hemos creado empleo de calidad para más de 200 trabajadores con discapacidad.
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Preguntas frecuentes sobre economía circular y packaging
La economía circular se basa en la reutilización, reciclaje y reparación como principios.
A nivel práctico, podemos citar el uso de bolsas de papel en un negocio local como parte de economía circular: el ciclo empieza cuando el negocio entrega sus productos dentro de bolsas hechas con papel reciclado. Estos clientes no solo utilizan las bolsas para llevar su compra a casa, sino que después reutilizan la bolsa en diversos usos (guardar objetos, llevar comida u otros objetos, como bolsa de basura ligera…). Cuando la bolsa deja de servir, la deposita en el contenedor de reciclaje. Desde ahí, la empresa de reciclaje procesa el material para convertirlo en pulpa, que permite fabricar nuevas bolsas u otros productos de cartón. El negocio que aparecía al principio del ciclo sigue utilizando bolsas de papel, con lo que el ciclo vuelve a iniciarse.
La economía circular del packaging se refiere a los esfuerzos de economía circular que se dan específicamente para fomentar el reciclaje y la reutilización de packaging. En este sentido, se trata de reducir el uso de materiales en packaging, rediseñándolo para ampliar su vida útil, su reciclabilidad o su compostaje. Sirve como ejemplo el programa de economía circular de FUNDACIÓN JUAN XXIII.
Diseñar programas de packaging capaces de garantizar el reciclaje y reutilización de embalajes resulta crucial para abordar el problema de creación de residuos a nivel global. Un buen programa de economía circular orientado al packaging permite reducir la creación de desechos vinculados al packaging, ya sea por utilizar materiales biodegradables o compostables, o por la creación de programas de reciclaje. A su vez, fomenta la reutilización de materiales, convirtiendo los residuos en recursos y alargando su ciclo de vida.



