¿Qué tipos de packaging existen y cómo elegir el mejor para tu producto?
Desde el punto de vista de su funcionalidad, los tres tipos de packaging que existen son el packaging primario, el secundario y el terciario.
Entender bien sus diferencias y elegir el mejor entre estos tipos de envases y embalajes es fundamental. ¿El motivo? En pocas palabras, los tipos de envases y embalajes son clave para diferenciar un negocio en mercados competitivos: no solo protegen al producto, sino que tienen impacto en la experiencia del cliente y el branding de la empresa.
Desde los servicios de packaging de FUNDACIÓN JUAN XXIII esto lo sabemos bien.
Por ello, desde nuestra perspectiva amplia, también se puede hablar de tipos de envases y embalajes según el valor que aportan: es aquí donde aparecen el packaging personalizado, el packaging que aporta a la economía circular e incluso el packaging sostenible y solidario (por incorporar criterios de responsabilidad social).
Por ello, a continuación vamos a desgranar los tres tipos de packaging más conocidos, para después entrar en cómo elegir la mejor opción para tu negocio desde esta perspectiva amplia del valor del packaging más allá de la protección del producto.
¿Qué tipos de packaging existen?
1. Packaging primario
Es el tipo de packaging que rodea directamente tu producto y está en contacto con él.
Son ejemplos de packaging primario una botella o lata para una bebida, un blister que rodea a una pastilla o un tarro o bote que contiene un producto cosmético.
Entre las funciones del packaging primario destacan:
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Protección ante factores como humedad, luz y aire.
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Proporcionar una presentación visual atractiva.
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Ofrecer la información básica del producto (ingredientes, peso, modo de empleo), muchas veces obligatoria.
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Diseñar la experiencia de uso, facilitándola con tapas fáciles de abrir, cierres prácticos…
2. Packaging secundario
Estos tipos de packaging se ocupan de contener uno o varios productos primarios. Por lo tanto, no toca directamente el producto, pero sí lo agrupa, además de ofrecer protección adicional.
Sirven de ejemplo las cajas de cartón que contienen 6 botellas de una bebida, o un estuche regalo que incorpora varios productos cosméticos.
Sus funciones clave incluyen:
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Agrupar unidades para ofertas concretas de venta.
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Facilitar la manipulación y la logística.
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Añadir un refuerzo al branding mediante un diseño adicional, más allá del packaging primario.
3. Packaging terciario
Los tipos de envases y embalajes terciarios aparecen para facilitar el transporte de cantidades grandes de productos. De este modo, el packaging terciario no llega al cliente final, sino que su rol es facilitar la cadena de suministro.
Son ejemplos los palés con cajas apiladas, las cajas de cartón corrugado que contienen varias unidades de producto, o el film de embalar palés.
El packaging terciario sirve para:
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Proteger los productos durante el transporte y almacenamiento, reduciendo daños y pérdidas.
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Optimizar el espacio también en transporte y almacenamiento.
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Facilitar la identificación durante diversas operaciones en la cadena de suministro.
Cómo elegir el mejor para tu negocio entre los tipos de packaging
No existe una fórmula única, pero sí podemos adelantar que se trata de encontrar el equilibrio perfecto entre protección, costo, sostenibilidad y experiencia del cliente.
Desde nuestra perspectiva ayudando a las empresas a elegir el mejor tipo de packaging personalizado, damos a continuación algunas bases fundamentales desde las que escoger el mejor tipo de envases y embalajes:
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Define el objetivo de cada tipo de packaging. La protección del producto es un objetivo claro de cualquier tipo de packaging, pero pueden aparecer otras finalidades. Por ejemplo, para el packaging primario, es probable que quieras construir tu propia imagen de marca, además de cumplir con posibles regulaciones. En el caso del packaging secundario, tu objetivo puede ser destacar en el punto de venta o crear una oferta concreta. Otra meta puede ser lograr una transformación en el branding a través de un packaging más sostenible y solidario. Haz una lista de prioridades y haz que sirva de base para tomar las decisiones en torno a los distintos tipos de packaging.
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Entiende de forma profunda las necesidades de tu producto y de su transporte y almacenamiento. Tener en cuenta su fragilidad, tamaño, peso y tipo te ayudará a elegir bien entre los tipos de envases y embalajes.
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Incluye la experiencia del cliente en la ecuación. Ya hemos visto que el packaging juega un rol importantísimo en la percepción de tu marca. Por ello, debe ser fácil de abrir, pero también dar una sensación de calidad (en las texturas, los acabados…) e incluso sorprender cuando se abre (la llamada experiencia de unboxing).
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Ten en cuenta el coste total, incluyendo posibles pérdidas. Considera el coste de los materiales, pero también el espacio que ocupa en almacenamiento, el coste de transporte (dependiendo del peso y el volumen) y también el coste por devoluciones (en caso de productos dañados). A veces pagar más por unidad (protegiendo mejor el producto) implica evitar costos mayores más adelante.
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Opta por los materiales más adecuados. Cada material tiene ventajas y desventajas y juega un papel crucial en conseguir ese equilibrio que hemos mencionado más arriba entre protección, costo, sostenibilidad y experiencia del cliente. Ten en cuenta también la posibilidad de utilizar materiales sostenibles.
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Realiza pruebas. Es buena idea obtener feedback sobre la experiencia de unboxing, además de simular posibles problemas en transporte (caídas, apilamiento, humedades…) para poder realizar los cambios necesarios.
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No olvides el poder del packaging en el branding. Las decisiones en torno al packaging comunican, y mucho. Por ejemplo, elegir soluciones de packaging sostenibles e inclusivas mediante el servicio de Mi Packaging Solidario transmite el compromiso con la inclusión laboral en cada embalaje. Una decisión que permite a las empresas integrar una causa social en el centro de su modelo de negocio y comunicarla de forma eficiente.
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Preguntas frecuentes sobre economía circular y packaging
El packaging es un conjunto de elementos que se ocupan de proteger y presentar un producto en el proceso que va desde su fabricación hasta la llegada al consumidor final. Por lo tanto, son ejemplos de diferentes tipos de packaging botellas, tarros y bolsas, pero también cajas o palés. Se suele hablar de tres tipos de packaging: primario, secundario y terciario.
Se habla de envases primarios, secundarios y terciarios. El primario está en contacto directo con el producto (por ejemplo, un tarro); el secundario se ocupa de agrupar los envases primarios (por ejemplo, una caja); el terciario está pensado para transporte y almacenamiento (por ejemplo, un palé rodeado de film stretch).
El packaging ecológico es aquel que busca minimizar su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida. Para conseguirlo, hay diversas estrategias: por un lado, aparecen los materiales sostenibles; por otro lado, se tiene en cuenta igualmente su final de vida e integración en la economía circular (si es reciclable, reutilizable, compostable…). Igualmente, se considera también un packaging sostenible aquel diseñado para reducir su peso y la cantidad de materiales utilizados, ya que tendrá una menor huella de carbono en su transporte. Son ejemplos de packaging ecológico las bolsas de papel kraft que utilizan tintas vegetales, o los envases compostables, entre otros.



