¿Cómo estimular el desarrollo infantil en casa mediante atención temprana?

| por Fundación Juan XXIII

Las intervenciones de atención temprana pueden marcar la diferencia para niños de entre 0 y 6 años. Las investigaciones en neurociencia demuestran que las experiencias tempranas proporcionan una base sólida para el desarrollo de las capacidades cognitivas, emocionales y sociales de los más pequeños. Desde atención temprana, se proporcionan apoyos individualizados en base a las oportunidades de aprendizaje, desarrollándose el potencial del niño con mayor éxito en su entorno natural.

En la actualidad, el ámbito de la Atención temprana está viviendo un importante cambio de paradigma, dónde las intervenciones y estrategias se desarrollan de manera colaborativa con las familias, ya que ellas son las que desarrollan un papel esencial en el desarrollo de sus hijos. “La familia es la estructura principal que garantiza el proceso de desarrollo y aprendizaje de los niños. Es el escenario donde se construyen personas adultas con una identidad personal, donde se aprende a afrontar retos y aceptar responsabilidades, es el lugar de encuentro intergeneracional y la red de apoyo social que permanece a lo largo del ciclo vital”. (Rodrigo y Palacios, 1998).

Las investigaciones demuestran que las actividades cotidianas de la familia y la comunidad son la principal fuente de oportunidades de aprendizaje de los niños. Se trata de actividades diversas que comparten un mismo objetivo: desarrollar al máximo las capacidades de cada niño y niña tanto a nivel físico, como intelectual y afectivo.

Desde nuestra experiencia ofreciendo servicios de Atención Temprana durante la infancia, a continuación compartimos algunas actividades que pueden ser útiles para realizar en casa, además de consejos sobre cómo saber si es recomendable complementarlas con una atención profesional.

¿Cómo aprenden los niños?

Las interacciones más importantes que podemos tener con las niñas y los niños se dan a través del juego. Una de las cosas más importante que podemos hacer por ellos, es esforzarnos por conocerlos, tratar de identificar sus señales y mantenerlos implicados durante la relación, en lo que llamamos “dar y recibir” (Jack Shonkoff).

Los niños aprenden mejor:

 

  • A través de las experiencias diarias con sus cuidadores principales en su propio contexto.

  • Haciendo aquello que tiene sentido para ellos y les motiva: sus propios intereses y deseos.

  • Interactuando y observando a sus iguales.

  • Repitiendo las estrategias en sus rutinas diarias.

  • Cuando se sienten seguros.

 

¿Qué actividades para favorecer el desarrollo podemos incorporar desde casa?

 

Podemos ofrecer a los más pequeños un sinfín de actividades que repercutan positivamente en su desarrollo, pero antes de empezar debemos tener en cuenta que los juegos y actividades que ofrecemos deben ser atractivos y de interés para el niño.

  1. Descubrimiento de texturas: ofrece al niño o niña materiales diferentes (plumas, lana, esponjas…) para que, con sus manos y pies, los explore y pueda sentir las diferencias, especialmente si le ofrecemos texturas con grandes contrastes (blando-duro, suave-áspero, seco-mojado, caliente-frio…)

  2. Experiencias visuales atractivas: usa libros con ilustraciones coloridas u otros objetos con colores y figuras (como los móviles colgantes para bebés) para captar su atención y ayudarle a desarrollar sus capacidades visuales.

  3. Actividades de exploración sonora: con melodías, instrumentos simples o el uso de la propia voz (por ejemplo, con una lectura dinámica de un cuento), se trata de despertar su interés por los sonidos y lo auditivo.

  4. Descubrimiento de aromas y sabores: otra actividad de atención temprana centrada en lo sensorial puede ser darle a conocer diferentes olores (frutas, hierbas aromáticas, especias suaves…), así como probar diversos sabores de forma gradual.

  5. Movimiento: para los niños que aprenden a andar, es posible crear recorridos con cojines u otros objetos suaves para que practique desplazamientos, equilibrios y coordinación. Para los bebés, es importante dedicar tiempo a que practique posiciones como estar boca abajo o gatear. Juegos con pelotas o bicicletas sin pedales son también buenas ideas para fomentar el equilibrio y la coordinación.

  6. Lectura compartida: leer historias juntos también es un apoyo para el desarrollo infantil, haciéndole preguntas sobre las imágenes de los cuentos y animándole a que exprese lo que le llame la atención.

  7. Juegos rompecabezas y puzzles: útiles para aprender a resolver problemas, a la par que estimulan a nivel visual.

  8. Actividades creativas: ofrece materiales para que pueda pintar, recortar, pegar… dejando un espacio para que explore su creatividad sin poner ningún objetivo concreto. Bailar o cantar son también buenas opciones para estimular áreas como la audición, el movimiento y la expresión.

  9. Expresión emocional: busca recursos (libros, ilustraciones, juegos…) que permitan identificar emociones y comunicarlas.

  10. Aprendiendo a interactuar: puedes crear juegos de imitación (por ejemplo, ir a la tienda a comprar) para modelar situaciones sociales de las que pueda aprender.

  11. Encuentros con otros niños: organiza reuniones con niños y niñas de su edad para fomentar sus habilidades sociales. Intenta incorporar juguetes o juegos que les inviten a interactuar entre ellos.

  12. Conexión afectiva: la atención temprana también se basa en fomentar y modelar vínculos afectivos seguros. Por ello, también es recomendable asegurarse de demostrar afectividad con abrazos y juegos tranquilos.

  13. Participación en rutinas del hogar: según sus capacidades, es útil también involucrar al niño o niña en tareas sencillas como ordenar sus juguetes o preparar comidas (ya sea las del día a día o recetas “divertidas” como galletas o bizcochos).


Dentro de esta lista, será fundamental elegir las actividades que mejor se adapten a las capacidades de cada niño o niña, además de atender a sus preferencias.

 

¿Cómo realizar las actividades de atención temprana?

 

  • Asegúrate de elegir un espacio adecuado, en el que el pequeño se sienta cómodo para realizar las actividades.

  • Elige también el momento oportuno, cuando esté relajado y bien despierto.

  • Practica el refuerzo positivo, celebrando sus logros, y evitando presionar si no tiene ganas de participar.

  • Aprovecha las rutinas diarias (baños, comidas, momento de vestirse, hora de irse a la cama…) para integrar algunas de las ideas que hemos compartido. Es una buena estrategia para lograr una mayor constancia y afianzar los aprendizajes.

  • Adapta las sesiones al ritmo único del niño y a sus preferencias.

 

¿Cuándo es preciso acudir a un centro de atención temprana?

Más allá de estos ejercicios de atención temprana y desarrollo infantil que hemos propuesto, es preciso saber que existen servicios de Atención Temprana disponibles para como intervención profesional para niños y niñas entre los 0 y los 6 años.

Es el caso de los servicios de Atención Temprana de FUNDACIÓN JUAN XXIII, que ponen a disposición de los niños y las familias un equipo de intervención transdisciplinar que integra profesionales de diversas disciplinas que trabajan de manera colaborativa compartiendo roles y conocimientos, coordinando una intervención centrada en la familia y el niño/a (logopedas, fisioterapeutas, psicólogos…), acompañando al niño en su globalidad y priorizando las necesidades sociales, familiares y del entorno.

La práctica centrada en la familia NO ES SOLO una metodología “ha de considerarse como una filosofía en la que el papel fundamental de la familia es reconocido y respetado, en el que las familias reciben apoyo en la crianza y en la toma de decisiones. Padres y profesionales son vistos como iguales”. (Espe-Sherwindt, 2008,).

Para acceder a estos servicios de atención temprana en Madrid, el proceso implica los siguientes pasos:

 

  1. Derivación por profesionales de la sanidad pública madrileña o los profesionales de la red de orientación por la Consejería competente para el Registro único de Atención Temprana.

  2. Valoración de la necesidad de atención temprana en el CENTRO REGIONAL DE COORDINACIÓN Y VALORACIÓN INFANTIL (CRECOVI).

  3.  En caso de que la intervención se recomiende, se solicitará una plaza pública en un Centro de Atención Temprana o en un Centro Base. En el caso de los servicios de FUNDACIÓN JUAN XXIII, se sitúan en nuestros centros de atención temprana de Vicálvaro y de El Viso.

Preguntas frecuentes sobre atención temprana y desarrollo infantil

Nos remitimos aquí a la definición propuesta por el Libro Blanco de la Atención Temprana, elaborado por la Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana (GAT). En este recurso, se define la Atención Temprana como “el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos”.

La Atención Temprana es un derecho universal con un enfoque eminentemente preventivo, para poder intervenir con los niños en su momento de mayor plasticidad cerebral, acompañando en la adquisición de hitos evolutivos correspondientes. También está orientado a los niños que presentan un desfase entre la edad de desarrollo y su edad cronológica. Este desfase puede ser transitorio y no permanente, y no necesariamente involucrar una discapacidad. Así, se orientan a menores de seis años con desafíos en su desarrollo o en riesgo de padecerlos.

 

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