¿Cómo enseñar a los niños a ahorrar luz en casa?

¿Cómo enseñar a los niños a ahorrar luz en casa?

Ahorrar luz en casa puede convertirse en un objetivo familiar: no solo porque contribuya a una factura de la luz más económica, sino también porque se convierta en un aprendizaje para los más pequeños, sentando las bases para que sean personas comprometidas con el medio ambiente hoy y en el futuro.

Si bien es común que se hable de la importancia de ahorrar electricidad en el colegio, el aprendizaje puede continuar al llegar a casa. Porque aunque ahorrar luz en casa pueda parecer un concepto abstracto para muchos niños, las conversaciones sobre de dónde viene la energía o la existencia de compañías de luz sostenibles y solidarias pueden abrir la puerta a cultivar su curiosidad y conciencia medioambiental desde las edades más tempranas.

A continuación, abordamos algunas estrategias para enseñar a los más pequeños la importancia del ahorro de energía y cómo ahorrar electricidad que se note en la factura de la luz.

 

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¿Cómo enseñar a los más pequeños a ahorrar luz en casa?

 

Demuestra y comunica las buenas prácticas

Los niños aprenden principalmente con el ejemplo. Por ello, un buen primer paso es que sean los adultos los que modelan y aplican buenas prácticas para ahorrar luz en casa. Un aprendizaje que puede solidificarse si, a la par que se aplican las buenas prácticas, se comunican.

Cuando apagues una luz que está encendida sin necesidad (por ejemplo, al salir de una habitación), cuando quites de los enchufes los cargadores una vez que un dispositivo esté cargado, si sigues las mejores prácticas para un uso eficiente del aire acondicionado… puedes reforzarlo con un comentario (“así conseguimos ahorro de energía”).

Para los niños que vean que estos esfuerzos por ahorrar luz en casa forman parte del día a día, será natural comenzar a aplicarlo también ellos.

Son ejemplos de buenas prácticas que se pueden transmitir en edades tempranas:

  • Apagar las luces al salir de una habitación.

  • Apagar televisores y dispositivos electrónicos cuando no se usan.

  • Duchas cortas (4 minutos o menos) para reducir el coste de calentar agua.

  • Jugar con las persianas y cortinas según la estación del año:

    • En verano: Bajar las persianas en las horas centrales del día para evitar que entre el calor fuerte, y abrirlas por la mañana temprano o al atardecer para aprovechar la luz natural y el fresco.

    • En invierno: Abrir bien las cortinas y persianas durante el día para aprovechar al máximo la luz natural y dejar que el sol caliente la casa, cerrándolas cuando anochezca para no perder ese calor.

  • Desenchufar cargadores cuando terminan de cargar (evitando la "energía fantasma").
  • No dejar la puerta de la nevera abierta más tiempo del necesario.

Conforme vayan creciendo, es posible involucrarles más aún, especialmente si el objetivo de ahorrar luz en casa se convierte en una “misión” a cumplir, una especie de juego en equipo. Por ejemplo, cada persona en la casa puede conseguir puntos cada vez que haga algo a favor de ahorrar luz en casa. Al final de la semana, se intenta llegar a una puntuación colectiva lo más alta posible, reconociendo la victoria con algún pequeño detalle o celebración.

 

Fomentar la curiosidad sobre la energía

Además de las buenas prácticas para ahorrar electricidad, otra acción importante es introducir las conversaciones sobre el origen de la energía eléctrica y por qué es importante ahorrar luz en casa.

Por ejemplo, se pueden ir nombrando los aparatos eléctricos en casa y haciendo preguntas sobre cómo se alimentan: ¿sabemos de dónde viene la calefacción? ¿Y con qué funciona la televisión, o los cargadores de móviles? Dependiendo de la edad, se pueden investigar estas preguntas en familia, dando información adaptada y que aporte una perspectiva medioambiental.

En este contexto, será importante la conversación sobre cómo la energía no viene “del enchufe”, sino que realiza todo un recorrido antes de llegar a casa, que consume recursos naturales. También se pueden introducir temas como las energías renovables (solar, eólica…), que existen compañías de luz sostenibles y que, además, algunas de ellas, como Juan Energy, combinan criterios medioambientales y solidarios.

 

Potenciar ocio sin electricidad

Minimizar el uso de dispositivos eléctricos para el ocio también es una importante estrategia para ahorrar luz en casa, además de sentar las bases para que desarrollen aficiones que continúen incluso conforme vayan creciendo.

Pueden fomentarse proyectos de manualidades, juegos de mesa, puzles, juegos de construcción, leer cuentos y libros… Y, por supuesto, fomentar el salir a la calle cuando sea posible.

 

Reconocer los esfuerzos para ahorrar luz en casa

Algo importante para reforzar los aprendizajes: reconocer de forma explícita (con palabras o gestos positivos) aquellos momentos en los que los más pequeños se han acordado de realizar alguna acción que permita el ahorro de energía. Este reconocimiento convierte la acción en un hábito que relacionarán con algo positivo, en lugar de una obligación. compania-de-luz-juan-energy-fundacion-juan-xxiii

Preguntas frecuentes sobre ahorrar luz en casa

Aunque existen muchas estrategias para ahorrar luz en casa, destacan el uso de luces LED y aparatos diseñados para la eficiencia, desconectar de los enchufes los cargadores y aparatos que no se utilicen, usar de forma estratégica lavadoras y lavavajillas (solo cuando estén cargados), seguir las mejores prácticas para ahorrar en calefacción y aire acondicionado, y aprovechar la luz natural, apagando las luces cuando no se necesiten.

Por lo general, el frigorífico y el congelador suelen suponer el mayor gasto energético, al estar funcionando las 24 horas del día. También destacan por su consumo el resto de grandes electrodomésticos (lavadora, horno y vitrocerámica), que implican consumos de gran potencia.

Enseñar a los niños a ahorrar electricidad tiene un doble beneficio: ayuda a lograr una factura de la luz más económica y se convierte en un aprendizaje fundamental para ellos. Entender el ahorro de energía desde pequeños sienta las bases para que se conviertan en personas comprometidas con el cuidado del medio ambiente en el presente y en el futuro.

Los niños pueden colaborar en el ahorro energético aplicando acciones sencillas en su día a día, tales como:

  • Apagar las luces siempre que salgan de una habitación.

  • Apagar la televisión y otros dispositivos electrónicos cuando no los estén usando.

  • Darse duchas cortas (de 4 minutos o menos) para reducir el coste de calentar el agua.

  • Desenchufar los cargadores cuando los dispositivos estén al 100% para evitar el consumo de "energía fantasma".

  • No dejar la puerta del frigorífico abierta más tiempo del estrictamente necesario.

Para despertar su conciencia medioambiental, se puede fomentar su curiosidad preguntándoles cómo funcionan los aparatos de casa. Es importante explicarles que la electricidad no sale mágicamente "del enchufe", sino que hace un recorrido que consume recursos naturales. En estas conversaciones se pueden introducir conceptos como las energías renovables (solar, eólica) y explicarles que existen compañías de luz sostenibles y solidarias, como Juan Energy.

El mayor gasto energético suele provenir del frigorífico y el congelador, ya que necesitan estar funcionando ininterrumpidamente las 24 horas del día. Después de estos, los aparatos que más luz gastan son los grandes electrodomésticos que requieren gran potencia para funcionar, como la lavadora, el horno y la vitrocerámica.

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