Respuesta rápida
Las inversiones ESG son una forma de analizar y seleccionar activos financieros que va más allá del balance y la cuenta de resultados. Incorporan tres variables clave: la ambiental, la social y la de gobierno corporativo, para medir el impacto real de una empresa en el entorno y en las personas. También se conocen como inversión sostenible y responsable, y han ganado fuerza tras la pandemia por COVID-19 y la creciente preocupación por el cambio climático. Hoy forman parte de los Principios para la Inversión Responsable de Naciones Unidas y marcan la pauta de la inversión sostenible en Europa, con un peso creciente dentro del total de fondos gestionados.
En este artículo aprenderás
-
Significado de la inversión ESG: descubrirás qué variables analiza este tipo de inversión y cómo se diferencia del análisis financiero convencional.
-
Factores ambiental, social y de gobierno: conocerás qué se evalúa en cada uno de los tres pilares y cómo se traducen en decisiones de inversión concretas.
-
Papel de la calificación ESG: te mostramos cómo las agencias especializadas puntúan a las empresas y por qué esa nota influye en el acceso al capital.
-
Tendencia europea en fondos sostenibles: entenderás por qué los activos ESG crecen año tras año en Europa y qué supone esto para las empresas que buscan inversión.
Incorporar criterios ESG en el análisis de inversión y procesos de toma de decisiones es uno de los 6 Principios para la Inversión Responsable (UNPRI) de la ONU. Los criterios ESG son criterios de inversión basados en analizar variables que el análisis puramente financiero no tiene en cuenta, pero relevantes a la hora de considerar una inversión en el presente y de cara al futuro. Son las variables sociales, ambientales y de gobierno corporativo.
Las inversiones basadas en criterios ESG, también denominadas inversiones sostenibles y responsables (ISR), son aquellas en que se aplican 3 niveles en el momento de elegir los activos en los que se invierte.
La pandemia provocada por la Covid-19 y la consecuente crisis económica y social ha hecho que se conceda cada vez más protagonismo a los criterios ESG. A esto se suma la creciente preocupación por el cambio climático, que también ha hecho que las inversiones sostenibles capten cada vez más miradas. Y es que, si las empresas logran generar un valor perdurable, tanto la sociedad como los accionistas salen beneficiados.
Por todo esto, los criterios ESG son un factor a trabajar por las empresas que buscan inversión.
Qué analiza el inversor
Los tres factores de una inversión ESG
Los indicadores que las gestoras y fondos sostenibles valoran en cada dimensión para calificar la solidez de una empresa.
Factor 01
Ambiental
Variables que relacionan la actividad empresarial con el entorno natural, en operaciones propias y en toda la cadena de valor.
Indicadores clave
- Emisiones de gases de efecto invernadero.
- Consumo de agua y energía.
- Gestión de residuos y economía circular.
- Protección de la biodiversidad.
Factor 02
Social
Gestión de la empresa en su relación con las personas afectadas por su actividad, incluyendo plantilla, proveedores y comunidad.
Indicadores clave
- Salud y seguridad en el trabajo.
- Diversidad e igualdad de oportunidades.
- Formación y desarrollo profesional.
- Respeto a los derechos humanos.
Factor 03
Gobierno corporativo
Estructura de dirección, políticas internas y transparencia que marcan la calidad de la gestión y la gobernanza de la empresa.
Indicadores clave
- Composición e independencia del consejo.
- Políticas de retribución directiva.
- Controles internos y auditoría externa.
- Ética y lucha contra la corrupción.
¿Cuáles son los 3 niveles de los criterios ESG?
1. Factor ambiental (o E, de Environmental)
Se valoran los criterios relacionados con el cuidado y preservación del medioambiente y la naturaleza. Hablamos del control de emisiones contaminantes, la gestión responsable de los residuos o el uso racional de recursos naturales y de energías.
¿Cómo mejorar este nivel?
Las soluciones verdes de FUNDACIÓN JUAN XXIII, como huertos urbanos, cubiertas vegetales, jardines verticales, sistemas de compostaje o sistemas de recuperación del agua actúan sobre el entorno de la empresa haciéndolo más sostenible.
Contratando energía verde con JUAN ENERGY, también podrás mejorar el factor ambiental, ya que las energías verdes son inagotables y apenas generan emisiones de gases contaminantes, ayudando así a reducir la huella de carbono de la empresa.
Tendencia europea
El salto de los fondos ESG en Europa
Peso de los activos sostenibles sobre el total de fondos gestionados, con proyección respaldada por el marco europeo de finanzas sostenibles.
15%
del total
Situación actual
Activos en fondos ESG
Porcentaje actual de activos sostenibles sobre el total de fondos gestionados en Europa.
50%
previsto
Horizonte 2025
Proyección de crecimiento
Peso esperado de los fondos ESG impulsado por regulación europea y demanda inversora.
Palancas que impulsan la tendencia
UNPRI
Principios de inversión responsable de Naciones Unidas.
SFDR
Divulgación de sostenibilidad en el sector financiero.
Taxonomía UE
Clasificación común de actividades sostenibles.
CSRD
Reporte unificado de sostenibilidad en la Unión Europea.
2. Factor Social (o S, de Social)
El factor social se relaciona con la forma de gestión de una compañía refiriéndose a las personas afectadas por su actividad, como los proveedores, empleados y otros.
Se incluyen aspectos como salud en la empresa, el fomento de la diversidad e igualdad laboral, la mejora de las condiciones de trabajo o la formación. Abarca tanto el ambiente social en el espacio de trabajo como los vínculos que se trazan con la comunidad.
¿Cómo mejorar este nivel?
Todos los servicios que ofrecemos desde FUNDACIÓN JUAN XXIII (outsourcing, logística, catering, eventos responsables, marketing, soluciones verdes…) tienen importante un componente social y solidario, porque a través de ellos se materializa la inclusión laboral de muchas personas con discapacidad, principalmente intelectual, y porque tienen un fin solidario, ya que que los beneficios se destinan a apoyar a personas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial.
Otra de las formas de mejorar el factor social es velar por la diversidad y la inclusión de la empresa, contratando a personas con discapacidad o en riesgo de exclusión y sensibilizando a la plantilla para derribar ideas preconcebidas sobre la discapacidad.
3.Factor gobierno corporativo (o G, de Governance)
Este factor es el que se relaciona con la gestión y liderazgo de la compañía, la retribución de sus directivos, políticas internas, transparencia, controles internos, ética empresarial y más.
Estos criterios son importantes indicadores de calidad de las empresas. Son los que definen su responsabilidad con la sociedad y favorecen sus políticas de transparencia y RSC.
Marco regulatorio
Las cuatro piezas que han consolidado la inversión ESG
Hitos normativos que han estructurado la inversión sostenible y responsable, desde su impulso internacional hasta el marco común europeo.
UNPRI
InternacionalPrincipios para la Inversión Responsable impulsados por Naciones Unidas, que piden integrar las cuestiones ESG en el análisis y en las decisiones de inversión.
SFDR
EuropeaReglamento 2019/2088 sobre divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector financiero, pieza central del marco europeo de finanzas sostenibles.
Taxonomía UE
EuropeaReglamento 2020/852 que establece una clasificación común para identificar qué actividades económicas se consideran sostenibles desde el punto de vista ambiental.
CSRD + ESRS
EuropeaDirectiva 2022/2464 que amplía el número de empresas obligadas a reportar sostenibilidad y unifica los estándares comunes a través de los ESRS.
El auge de las inversiones con criterios ESG
La sostenibilidad es una preocupación cada vez más palpable por la sociedad. La conciencia social aumenta a todos los niveles, hasta exigir a las empresas una responsabilidad mediante la cual no basta con generar una rentabilidad financiera. Se requiere también contribuir positivamente en la sociedad.
En Europa los activos en fondos ESG son un 15% del total, y se espera que en el 2025 sean alrededor de un 50%. La tendencia será al alza, teniendo en cuenta que desde hace años estos fondos proporcionan mayor rentabilidad que los demás.
Una buena calificación ESG (hay varias compañías que analizan las empresas para verificar si cumplen con los requisitos ESG, otorgándoles una calificación de acuerdo con sus actividades) ayuda a los inversores a identificar empresas que lideran la industria pero que no son captadas en el análisis financiero convencional.
Cada vez más inversiones se interesan por incluir los factores ESG en sus carteras. Y es que la sostenibilidad y la responsabilidad son una apuesta clara por el futuro.
Fuentes y referencias
-
1
Union Europea SFDR
Reglamento (UE) 2019/2088 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de noviembre de 2019, sobre la divulgacion de informacion relativa a la sostenibilidad en el sector de los servicios financieros
DOUE L 317, de 9 de diciembre de 2019, Parlamento Europeo y Consejo de la Union Europea. Conocido como SFDR, este reglamento obliga a los participantes en los mercados financieros a publicar informacion sobre como integran los riesgos de sostenibilidad en sus decisiones de inversion. Es la pieza central del paquete europeo de finanzas sostenibles y la norma que vincula directamente los criterios ESG con la gestion de fondos y productos financieros.
Consultar en EUR-Lex -
2
Union Europea Taxonomia verde
Reglamento (UE) 2020/852 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de junio de 2020, relativo al establecimiento de un marco para facilitar las inversiones sostenibles
DOUE L 198, de 22 de junio de 2020, Parlamento Europeo y Consejo de la Union Europea. Establece la clasificacion comun europea para determinar que actividades economicas se consideran medioambientalmente sostenibles. Es el referente que los fondos ESG utilizan para identificar si una inversion contribuye a objetivos como la mitigacion del cambio climatico, la proteccion de la biodiversidad o la transicion hacia una economia circular.
Consultar en EUR-Lex -
3
Union Europea CSRD
Directiva (UE) 2022/2464 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de diciembre de 2022, sobre la presentacion de informacion sobre sostenibilidad por parte de las empresas
DOUE L 322, de 16 de diciembre de 2022, Parlamento Europeo y Consejo de la Union Europea. Conocida como CSRD, amplia el numero de empresas obligadas a reportar su desempeno en sostenibilidad y unifica los estandares con los ESRS. Completa el paquete europeo de finanzas sostenibles junto con el SFDR y la Taxonomia, reforzando la transparencia que los inversores ESG necesitan para evaluar el pilar de gobernanza.
Consultar en EUR-Lex -
4
Legal Informacion no financiera
Ley 11/2018, de 28 de diciembre, por la que se modifica el Codigo de Comercio, el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital y la Ley de Auditoria de Cuentas, en materia de informacion no financiera y diversidad
BOE n.o 314, de 29 de diciembre de 2018, Jefatura del Estado. Es la norma espanola de referencia para el reporte ESG. Obliga a determinadas empresas a publicar un estado de informacion no financiera que incluya datos sobre cuestiones ambientales, sociales, de personal, de derechos humanos y de lucha contra la corrupcion, cubriendo los tres pilares de la inversion sostenible y responsable.
Consultar en el BOE -
5
Legal Discapacidad
Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusion social
BOE n.o 289, de 3 de diciembre de 2013, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Establece la cuota de reserva del 2 % de la plantilla a favor de personas con discapacidad en empresas de 50 o mas trabajadores. Los analistas de inversion responsable valoran su cumplimiento como indicador del pilar social, conectando la inclusion laboral efectiva con la calificacion ESG de la empresa.
Consultar en el BOE
Preguntas frecuentes sobre las inversiones basadas en criterios ESG
La idea aparece cada vez con más frecuencia en memorias de fondos, en informes de gestoras y en el discurso de los grandes inversores institucionales. Las inversiones ESG, también conocidas como inversión sostenible y responsable, son aquellas en las que, además del análisis financiero tradicional, se incorporan tres variables al proceso de selección de activos: la ambiental, la social y la de gobierno corporativo.
Su origen más reconocido se encuentra en los Principios para la Inversión Responsable impulsados por Naciones Unidas en 2006. El principio número uno pide integrar las cuestiones ESG en el análisis y en las decisiones de inversión, un planteamiento que después ha calado en el marco europeo con el Reglamento 2019/2088 sobre divulgación de información relativa a la sostenibilidad en el sector financiero, conocido como SFDR.
Este enfoque mira a largo plazo y entiende que una empresa que gestiona bien su impacto ambiental, su relación con las personas y su gobernanza interna tiene menos riesgos y más capacidad de generar valor sostenido. Trabajar con criterios de ESG y RSC ya no es un ejercicio reputacional, sino un elemento que los analistas tienen en cuenta a la hora de evaluar la solidez de un negocio.
El factor ambiental es el que primero asocia la mayoría de personas con el concepto ESG, aunque sus implicaciones van mucho más allá del cambio climático. Dentro de esta dimensión se evalúan todas las variables que relacionan la actividad de la empresa con el entorno natural, tanto en sus operaciones directas como en toda su cadena de valor y en el ciclo de vida de sus productos.
Entre los indicadores habituales están las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de agua y energía, la gestión de residuos, la protección de la biodiversidad y el uso responsable de los recursos naturales. En el marco europeo, el Reglamento 2020/852 sobre taxonomía establece una clasificación común para identificar qué actividades económicas se pueden considerar sostenibles desde el punto de vista ambiental, un referente clave para los fondos ESG.
Para mejorar este factor, las empresas apuestan por modelos de economía circular que reducen el uso de materias primas, por fuentes renovables para cubrir sus necesidades energéticas y por proyectos que compensen la huella de carbono. Iniciativas como huertos urbanos, cubiertas vegetales o sistemas de recuperación del agua suman valor cuando se integran dentro de una estrategia medible y verificable.
El factor social es el que más dificultades suele plantear a la hora de medirse porque abarca realidades muy diversas, desde la gestión de personas hasta la relación con la comunidad y con los proveedores. En esta dimensión se evalúan aspectos como la salud y seguridad en el trabajo, la diversidad, la igualdad de oportunidades, la formación interna y el respeto a los derechos humanos a lo largo de toda la cadena de valor.
Una vía con respaldo normativo claro es la inclusión laboral de personas con discapacidad. El Real Decreto Legislativo 1/2013, que aprueba el texto refundido de la ley general de discapacidad, fija la cuota de reserva del dos por ciento de la plantilla en empresas de cincuenta o más trabajadores y marca una referencia que los analistas ESG incorporan a sus valoraciones del pilar social.
Para hacer efectivo este compromiso existen fórmulas respaldadas por la normativa, como el programa de empleo con apoyo regulado por el Real Decreto 870/2007, que combina la contratación en el mercado ordinario con el acompañamiento de un preparador laboral. Contratar servicios profesionales a entidades del tercer sector que emplean a personas en situación de vulnerabilidad también suma impacto social verificable al informe anual.
El pilar de gobierno es el que a veces pasa más desapercibido en el discurso público, pero suele ser determinante para los analistas de inversión responsable. Aquí se analiza la estructura de dirección de la empresa, la composición y la independencia del consejo de administración, las políticas de retribución de directivos, los controles internos y la transparencia en la toma de decisiones.
Entre los aspectos más relevantes están la ética empresarial, la lucha contra la corrupción, la protección de los derechos de los accionistas minoritarios y la gestión de conflictos de interés. En España, el Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas de la Comisión Nacional del Mercado de Valores recoge recomendaciones de referencia, mientras que la Ley 11/2018 obligó a ciertas empresas a publicar información no financiera que incluye cuestiones de gobernanza.
Un gobierno corporativo sólido se traduce en menos sorpresas desagradables para el inversor y en una mejor gestión de los riesgos a largo plazo. Las políticas de ESG y RSC de las empresas que apuestan por la transparencia incorporan auditorías externas, canales de denuncia, códigos éticos vinculantes y una rendición de cuentas pública que refuerza la confianza del mercado.
El auge de las inversiones ESG no es una moda pasajera, sino una tendencia respaldada por datos del propio sector financiero y por un marco regulatorio europeo cada vez más exigente. Los activos bajo gestión en fondos sostenibles han crecido con fuerza en los últimos años, y organismos como la Autoridad Europea de Valores y Mercados publican informes periódicos que confirman esta trayectoria.
El empuje regulatorio ha venido de la mano del paquete europeo sobre finanzas sostenibles, con el ya citado SFDR y el Reglamento 2020/852 sobre taxonomía como piezas centrales. A estos textos se suma la Directiva europea 2022/2464 sobre información corporativa en materia de sostenibilidad, conocida como CSRD, que amplía el número de empresas obligadas a reportar y unifica los estándares con los ESRS.
En paralelo, muchos inversores perciben que las empresas con buenas prácticas ESG gestionan mejor sus riesgos y están preparadas para captar las oportunidades de la transición ecológica y social. Trabajar de la mano de entidades del tercer sector como la Fundación Juan XXIII ayuda a dar contenido real al pilar social del plan y a aportar datos verificables que refuerzan la calificación ESG de la empresa frente a sus analistas y financiadores.
Analiza el contenido con IA
Resume la información, extrae datos de interés o consulta sobre aspectos en concreto:



