Servicios para mejorar la autonomía en personas con discapacidad

| por Fundación Juan XXIII

Las personas en situación de vulnerabilidad psicosocial forman un grupo heterogéneo, con diferentes necesidades de apoyo. Aunque no todas puedan alcanzar el mismo nivel de autonomía, todas ellas pueden dar pasos en este sentido si se hace uso de los servicios disponibles para mejorarla, que pueden dar apoyo a lo largo de todas las etapas de la vida.

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Disponer de autonomía es fundamental para conseguir tener una vida lo más plena y satisfactoria posible. La autonomía va más allá de realizar tareas básicas, como asearse o vestirse o hacer otras actividades de la vida diaria, y comprende también el poder tomar decisiones por uno mismo, como qué tipo de ocio tener, qué estudiar o dónde y con quién vivir. 

Además, el acceso al empleo es otro eje fundamental para que las personas puedan elegir su propio camino y ser realmente independientes. 

En este artículo, te contamos qué servicios existen para mejorar la autonomía de personas con discapacidad y personas en riesgo de vulnerabilidad psicosocial, en ejes como la salud psicosocial, la infancia y educación, la formación especializada, el empleo, el ocio y la vida independiente.

 

Servicios de infancia y educación

 

Los servicios para la infancia comienzan con la Atención Temprana (de 0 a 6 años), que busca potenciar y desarrollar al máximo las capacidades físicas, intelectuales y afectivas de niños y niñas que tienen un trastorno del desarrollo, o que están en riesgo de padecerlo. De esta manera, se busca favorecer la máxima autonomía personal en un momento en el que el cerebro presenta más plasticidad.

Los servicios para mejorar la autonomía en personas con discapacidad continúan a medida que los niños pasan al Colegio de Educación Especial o a aulas estables en centros ordinarios, donde los alumnos reciben apoyos que necesitan a través de servicios como fisioterapia o logopedia, en un entorno de aprendizaje inclusivo. Ambos servicios buscan ir más allá del propio programa educativo y desarrollar al máximo la autonomía de los alumnos.

Cuando acaba la etapa escolar, no se acaban los servicios. La transición a la vida adulta es uno de los procesos vitales más complejos a los que se expone cualquier joven, y que tendrá un peso muy importante en su futuro. Los PTVA (o programas de transición a la vida adulta) continúan ofreciendo apoyos y un entorno adecuado para que cada joven pueda avanzar en la construcción de su proyecto de vida, mejorando su autonomía, su inclusión y ofreciendo información y oportunidades de formación laboral para que los implicados exploren sus gustos, intereses y capacidades, de modo que puedan trazar un plan de vida acorde.

 

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Servicios de salud psicosocial

 

En el área de salud psicosocial, hay muchos servicios que ayudan a mejorar la autonomía y el bienestar de las personas con discapacidad a lo largo de toda su vida. Un Centro de Salud Psicosocial, como el de FUNDACIÓN JUAN XXIII, reúne a profesionales de campos como la psicología, la nutrición, la fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia o la estimulación cognitiva para que las personas puedan trabajar estos aspectos, prevenir deficiencias físicas, mentales y sensoriales y conseguir ser más autónomos en el día a día.

Al mismo tiempo, se ofrecen servicios de orientación e información que buscan que las personas con discapacidad y sus familias tengan en su mano información veraz y clara, para que puedan tomar las mejores decisiones respecto a su presente y futuro. 

La autonomía personal también se fomenta desde los centros diurnos que, en función de la intensidad de los apoyos, pueden ser Centros de Día (personas con grandes necesidades de apoyo) o Centros Ocupacionales (personas con discapacidades moderadas y ligeras). 

 

Servicios de formación y empleo

 

Como hemos señalado antes, el acceso al empleo es fundamental para conseguir una inclusión real en la sociedad y una verdadera autonomía, también económica. Pero una de las principales barreras de acceso al empleo para personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental es la falta de formación especializada. Sin embargo, existen servicios para salvar este bache, como nuestro Centro de Formación para el Empleo que ofrece una amplia oferta de cursos, con certificados de profesionalidad y acuerdos con diferentes universidades.

Otros servicios que apoyan la inclusión laboral de personas en situación de vulnerabilidad psicosocial son los programas de Empleo con Apoyo, los Centros de Rehabilitación Laboral y los Enclaves Laborales. Todas estas son herramientas que facilitan la inclusión laboral y, por tanto, la autonomía de las personas con discapacidad.

 

El Ocio y la vida independiente

 

Las personas con discapacidad también deben poder disfrutar del ocio de forma autónoma. Para facilitar el disfrute del tiempo libre, en FUNDACIÓN JUAN XXIII ofrecemos un servicio de ocio que sirve como lugar de encuentro para que personas en situación de vulnerabilidad psicosocial se relacionen bajo principios de normalización e inclusión social. Por eso, las salidas se realizan en lugares como museos, bares, albergues, parques o cines y son las propias personas que disfrutan del servicio quienes mantienen el poder de decisión, además de formar parte del proceso de gestión u organización. De este modo, planificando actividades y desplazamientos, están desarrollando capacidades para ser más autónomas. Al mismo tiempo, se facilita la conciliación de los familiares que conviven con los participantes en la actividad, permitiendo también que puedan tomarse un respiro.

Por otro lado, contamos con un Club Deportivo, desde donde impulsamos la práctica deportiva reglada de las personas con discapacidad intelectual, mejorando su calidad de vida y, por consiguiente, logrando una mayor inclusión social a través del ámbito deportivo.

Además, desde nuestra Oficina de Vida Independiente, apoyamos a personas con discapacidad intelectual de la ciudad de Madrid a decidir por sí mismas cómo, dónde y con quién vivir, facilitando para ello los apoyos que puedan necesitar.

Como puedes ver, la autonomía de las personas con discapacidad puede y debe impulsarse desde diferentes ámbitos. Con los apoyos y servicios adecuados, se puede conseguir un mayor nivel de autonomía, algo que además redunda de forma positiva en su bienestar y autoestima.

 

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