Compromiso RSE: cómo pasar del papel a la práctica

Compromiso RSE: cómo pasar del papel a la práctica

Respuesta rápida

 El compromiso RSE deja de ser un buen propósito cuando se traduce en políticas concretas, se integra en la cultura de la empresa y se extiende a toda la cadena de suministro. Pasar del papel a la práctica exige objetivos claros, indicadores que midan el avance real, colaboración con otros actores y una comunicación transparente hacia los grupos de interés. Sumar alianzas con el tercer sector ayuda a que cada iniciativa genere impacto verificable, mejore la cohesión interna del equipo y refuerce la reputación de la organización frente a clientes, inversores y candidatos. 

En este artículo aprenderás

  • Traducción del compromiso en políticas: descubrirás cómo convertir las declaraciones RSE en medidas concretas que afecten al día a día de la organización.

  • Integración de la RSE en la cultura interna: conocerás qué dinámicas ayudan a que la responsabilidad social cale en toda la plantilla y no se quede en la dirección.

  • RSE en la cadena de suministro y en los eventos: te mostramos cómo extender los criterios responsables a proveedores, socios y actividades corporativas.

  • Medición y reporte del progreso: entenderás qué indicadores usar para demostrar avances reales y rendir cuentas ante los grupos de interés.

Tiempo: 12 min
Nivel: Avanzado
Para: Directivos, responsables de RSC y equipos de recursos humanos

 

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un concepto de gestión que consiste en incorporar preocupaciones socioambientales en las operaciones empresariales. Cada vez más compañías reconocen la importancia de actuar de manera ética y sostenible, no solo por el impacto positivo que esto genera en la sociedad y el medioambiente, sino también por los beneficios que brinda a largo plazo.

 

 

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Sin embargo, muchas veces las empresas se encuentran en un punto muerto donde el compromiso RSE queda relegado a meras declaraciones en papel, sin una implementación real. Es aquí donde surge la pregunta: ¿cómo podemos pasar del papel a la práctica en términos de Responsabilidad Social Empresarial? Te comentamos unas cuantas claves para hacerlo.

Autoevaluación

6 claves para pasar del papel a la práctica

Marca las que tu organización ya está aplicando de forma consistente y detecta qué frentes quedan por reforzar.

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Claves activadas

6 claves para poner en práctica la RSE

 

1. Establecer políticas y prácticas concretas

Es fundamental traducir los compromisos RSE en políticas y prácticas concretas dentro de la empresa. Esto puede incluir la implementación de programas de reducción de emisiones, la adopción de prácticas laborales justas y equitativas, la promoción de la diversidad y la inclusión, entre otras medidas. Estas políticas deben ser comunicadas de manera clara y transparente a todos los stakeholders de la empresa.

 

2. Integrar la RSE en la cultura corporativa

La RSE no puede ser solo una iniciativa aislada, sino que debe formar parte integral de la cultura corporativa. Esto implica educar y sensibilizar a todos los miembros de la organización sobre la importancia de la responsabilidad social y fomentar una mentalidad de compromiso y sostenibilidad en todos los niveles jerárquicos.

Existen diversas estrategias para implicar a los trabajadores en la estrategia RSE, como organizar jornadas de convivencia con personas en situación de vulnerabilidad psicosocial, jornadas de reforestación, teambuildings inclusivos o programas de voluntariado corporativo. 

Estas actividades fomentan la empatía y la colaboración dentro de los equipos de trabajo. Además, hacen que los empleados se conviertan en agentes del cambio en su entorno laboral y en la comunidad. 

La implicación de los empleados no solo genera un impacto positivo directo, sino que también fortalece el sentido de pertenencia y el compromiso, creando una cultura corporativa más cohesionada.

3. Integración de la RSE en la cadena de suministro

La integración de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en la cadena de suministro es crucial para mejorar la sostenibilidad global. Además de adoptar prácticas responsables en sus propias operaciones, la compañía también debe asegurarse de que sus proveedores y socios comerciales compartan esos valores y principios. Para lograrlo, es fundamental evaluar y seleccionar proveedores responsables y que muestren compromiso con prácticas éticas y sostenibles.

Además, se pueden establecer estándares claros y requisitos de RSE que los proveedores deben cumplir, definiendo políticas y códigos de conducta que especifiquen estas expectativas.

Del papel a los resultados

Cuatro etapas que convierten el compromiso en impacto

Un flujo continuo que enlaza la intención inicial con los resultados medibles que se rinden a los grupos de interés.

Etapa 01

Compromiso

La dirección asume el impacto económico, social y ambiental de la organización.

Etapa 02

Políticas concretas

Las declaraciones se traducen en objetivos, responsables y plazos verificables.

Etapa 03

Cultura y cadena de valor

La responsabilidad se extiende a la plantilla, a los proveedores y a cada decisión de compra.

Etapa 04

Medición y reporte

Indicadores públicos y memorias verificables que consolidan la confianza de los stakeholders.

4. Incorporar la RSE en los eventos de empresa

En la organización de eventos corporativos, como conferencias, convenciones o lanzamientos de productos, es fundamental considerar la RSE en cada etapa del proceso. Una forma de pasar del papel a la práctica es a través de la contratación de proveedores responsables que compartan los valores y compromisos de la empresa y que puedan aportar valor a los eventos mediante servicios inclusivos y/o solidarios.

 

5. Colaborar con otros actores

La RSE no es un esfuerzo individual, sino que requiere de la colaboración de diferentes actores, incluyendo a otras empresas, organizaciones no gubernamentales, gobiernos y la sociedad civil en general. Establecer alianzas estratégicas, patrocinar proyectos sociales y participar en iniciativas conjuntas puede potenciar el impacto de las acciones de RSE y contribuir a generar un cambio positivo a mayor escala.

 

6. Medir y reportar el progreso

La rendición de cuentas es esencial para garantizar que el compromiso RSE se mantenga en la práctica. Es importante establecer indicadores y métricas que permitan medir el progreso de la empresa en relación con sus objetivos de RSE y reportar estos resultados de manera transparente. Esto no solo demuestra el compromiso de la empresa, sino que también brinda la oportunidad de aprender y mejorar continuamente.

Frentes operativos

Dónde se hace tangible la RSE en el día a día

Cuatro frentes en los que la responsabilidad social pasa del discurso a la operativa habitual de la organización.

Cadena de suministro

Extender los valores de la empresa a proveedores y socios comerciales mediante criterios claros de selección y auditoría.

Palancas

  • Códigos de conducta
  • Estándares de RSE en pliegos
  • Evaluación periódica

Eventos corporativos

Convertir cada convocatoria en una prueba de coherencia entre lo que la empresa comunica y cómo lo ejecuta.

Palancas

  • Proveedores inclusivos
  • Espacios accesibles
  • Servicios solidarios

Cultura interna

Implicar a toda la plantilla para que la responsabilidad social forme parte del trabajo cotidiano, no de un discurso puntual.

Palancas

  • Voluntariado corporativo
  • Teambuildings inclusivos
  • Jornadas de sensibilización

Alianzas estratégicas

Colaborar con otras entidades para multiplicar el alcance del impacto y aportar experiencia contrastada en el terreno social.

Palancas

  • Convenios con el tercer sector
  • Patrocinio de proyectos sociales
  • Iniciativas conjuntas

Alianzas estratégicas para la RSE empresarial

 

Si buscas mejorar tu estrategia de RSE a través de alianzas estratégicas, puedes confiar en FUNDACIÓN JUAN XXIII. Contamos con un equipo especializado en acción social y RSE que lleva más de siete años diseñando soluciones integrales y generando valor a través de un servicio basado en la economía social.

De este modo, las empresas pueden fortalecer su compromiso con la RSE al tiempo que apoyan a una organización que promueve la inclusión y el bienestar de las personas con discapacidad. Además, la colaboración con FUNDACIÓN JUAN XXIII es una forma efectiva de cumplir con la Ley General de Discapacidad, creando oportunidades laborales para personas en situación de vulnerabilidad psicosocial.

 

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Fuentes y referencias

  1. Europea RSE

    COM(2011) 681 final — Estrategia renovada de la UE para 2011-2014 sobre la responsabilidad social de las empresas

    Comisión Europea, 25 de octubre de 2011. Comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo y al Comité Económico y Social que establece la definición de referencia de la RSE como "la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad" y traza la agenda de acción europea en materia de sostenibilidad corporativa.

    Consultar en EUR-Lex
  2. Legal Reporte

    Ley 11/2018, de 28 de diciembre, en materia de información no financiera y diversidad

    Boletín Oficial del Estado (BOE), Jefatura del Estado. Obliga a determinadas empresas a publicar un estado de información no financiera dentro de su informe de gestión, con indicadores sobre impacto social, ambiental, derechos humanos, diversidad y discapacidad, lo que convierte el compromiso RSE en una obligación medible y verificable.

    Consultar en el BOE
  3. Legal

    Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado

    Boletín Oficial del Estado (BOE), Jefatura del Estado. Configura el marco jurídico del voluntariado en España, define el concepto de acción voluntaria, regula la relación entre las entidades y los voluntarios y establece los ámbitos de actuación, ofreciendo la base legal para articular programas de voluntariado corporativo dentro de la estrategia RSE.

    Consultar en el BOE
  4. Legal

    Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (disposición adicional cuarta: Contratos reservados)

    Boletín Oficial del Estado (BOE), Jefatura del Estado. Transpone las Directivas europeas 2014/23/UE y 2014/24/UE e introduce la obligación de incorporar cláusulas sociales en la contratación pública. Su disposición adicional cuarta permite reservar contratos a centros especiales de empleo de iniciativa social y a empresas de inserción, vinculando la RSE con la cadena de suministro.

    Consultar en el BOE
  5. Legal

    Ley 5/2011, de 29 de marzo, de Economía Social

    Boletín Oficial del Estado (BOE), Jefatura del Estado. Marco jurídico que reconoce y regula las entidades de la economía social: cooperativas, sociedades laborales, centros especiales de empleo, fundaciones y asociaciones. Respalda la colaboración entre empresas y entidades del tercer sector como vía para dar contenido real al compromiso RSE a través de alianzas estratégicas y contratación responsable.

    Consultar en el BOE

Preguntas frecuentes sobre el compromiso RSE

La duda surge en muchas empresas que ya tienen un código ético publicado en su web y aun así sienten que sus acciones no llegan a marcar diferencia. El compromiso con la Responsabilidad Social Empresarial es la asunción activa por parte de la organización de sus impactos económicos, sociales y ambientales, con decisiones concretas que se pueden medir y verificar a lo largo del tiempo.

La Comisión Europea define la RSE como la responsabilidad de las empresas por su impacto en la sociedad, un enfoque que se refleja en su Comunicación de 2011 y que ha ido consolidándose en normas posteriores. En España, la Ley 11/2018 de información no financiera y diversidad obliga a determinadas compañías a rendir cuentas sobre sus políticas sociales, ambientales y de personal, y encaja bien con proyectos vinculados a la economía circular o a la inclusión sociolaboral.

La diferencia entre una declaración y un compromiso real está en la trazabilidad. Un plan de ESG y RSC bien diseñado incluye objetivos, responsables, plazos e indicadores públicos, de modo que cualquier persona interesada pueda seguir la evolución y comprobar si los avances anunciados se están cumpliendo o si conviene ajustar el rumbo.

Muchas organizaciones descubren que la parte más difícil de una estrategia RSE no está en el papel, sino en lograr que las personas de la plantilla la vivan como algo propio. La integración cultural exige coherencia entre lo que la empresa dice hacia fuera y lo que ocurre dentro, en cada decisión de negocio y en cada relación con los equipos.

Un camino con resultados contrastados es diseñar actividades de voluntariado corporativo y jornadas de sensibilización que pongan a la plantilla en contacto directo con la realidad social. La Ley 45/2015 de Voluntariado ofrece el marco legal para articular la participación de los equipos, y las alianzas con entidades como la Fundación Juan XXIII facilitan que estas jornadas se traduzcan en experiencias reales y no en actos aislados sin continuidad.

Además de las actividades puntuales, la cultura se refuerza con procesos internos que premian la conducta responsable en la evaluación del desempeño, en la promoción interna y en la elección de proveedores. Cuando la empresa incorpora servicios de ESG y RSC prestados por el tercer sector en su operativa diaria, el compromiso deja de estar en el discurso y se convierte en parte natural de la forma de trabajar.

Trasladar la responsabilidad social a proveedores y socios es una de las asignaturas pendientes de muchas empresas porque implica revisar contratos, procesos de compra y criterios de selección que muchas veces llevan años funcionando por inercia. Sin embargo, este paso es clave, ya que gran parte del impacto ambiental y social de una organización se genera fuera de sus muros.

La Ley 18/2022 de creación y crecimiento de empresas y la Ley 5/2011 de Economía Social respaldan la contratación de proveedores del tercer sector en condiciones favorables, y las reservas de contratos previstas en la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público permiten al ámbito público reservar determinados contratos a centros especiales de empleo. Una vía muy concreta es incorporar en la cadena servicios profesionales de logística y supply chain prestados por entidades que emplean a personas con discapacidad.

Existen otros procesos donde la sustitución de proveedores por operadores sociales resulta natural, como la gestión documental y BPO, el packaging o el catering. Al establecer criterios de RSE en los pliegos de compras y auditar el cumplimiento de forma periódica, la empresa alinea a toda su cadena con los valores que declara y multiplica el impacto de su estrategia social.

Los eventos internos y externos concentran mucho presupuesto y visibilidad, y por eso son una oportunidad para demostrar que el compromiso RSE llega hasta el último detalle. La coherencia entre lo que la empresa comunica y cómo organiza sus eventos es una de las primeras cosas que perciben clientes, empleados y medios cuando acuden a una convocatoria.

Trabajar con proveedores inclusivos es la palanca más directa. Contratar un servicio de catering y comida preparada prestado por un centro especial de empleo o encargar el merchandising a una entidad social permite generar puestos de trabajo para personas con discapacidad sin renunciar a la calidad del servicio y aporta un relato coherente a la comunicación del evento.

A esto se suman otras decisiones de gestión, como la elección de espacios accesibles, la reducción de residuos o la compensación de la huella de carbono asociada a la logística. Encajar estas medidas dentro de un plan más amplio de ESG y RSC evita que queden como acciones sueltas y las convierte en parte de una historia coherente que se puede reportar cada año.

La medición es lo que permite que la RSE deje de ser un concepto abstracto y se convierta en información útil para el consejo, los inversores y el equipo. Sin indicadores claros resulta imposible saber si las acciones están funcionando ni justificar la inversión ante quienes piden rendición de cuentas dentro y fuera de la organización.

Los marcos más extendidos para estructurar el reporte son los estándares GRI del Global Reporting Initiative y los ESRS derivados de la Directiva europea 2022/2464, conocida como CSRD, que amplía el número de empresas obligadas a publicar información de sostenibilidad. En el pilar social conviene incluir indicadores como el número de personas contratadas al amparo de la ley general de discapacidad o el volumen de compras adjudicado a centros especiales de empleo.

La comunicación de resultados debe ser tan rigurosa como la medición. Publicar una memoria anual, someterla a verificación externa y compartir avances y retos abiertamente es lo que consolida la confianza de los grupos de interés. Contar con aliados que aportan datos verificables de sus servicios de ESG y RSC facilita que cada cifra del informe se apoye en evidencia y en trabajo real sobre el terreno.

 

 

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