Clasificación de los tipos de discapacidad frente a la ley LISMI

| por Fundación Juan XXIII

A pesar de las ideas preconcebidas, la discapacidad es muy diversa y heterogénea. Más de mil millones de personas tienen algún tipo de discapacidad, según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), lo que constituye un 15% de la población mundial. 

Además, el número de personas con discapacidad va en aumento, debido (entre otras causas) al envejecimiento de la población. La OMS también recuerda que es probable que casi todas las personas experimenten alguna forma de discapacidad (temporal o permanente, reconocida o no) en algún momento de su vida. 

Por este motivo, y para romper con los estigmas, conviene saber qué es la discapacidad y qué tipos de discapacidad existen.

01

Deficiencias

Afectaciones directas a una estructura o función corporal.

02

Limitaciones

Dificultades prácticas para ejecutar acciones o tareas diarias.

03

Restricciones

Barreras sociales que impiden la participación en situaciones vitales.

¿Qué es exactamente la discapacidad según la OMS?

 

Uno de los equívocos más comunes es asociar discapacidad a enfermedad. Aunque ciertas dolencias ligadas a la discapacidad conllevan enfermedades, o mala salud, no siempre es así: las personas con discapacidad no tienen por qué tener una enfermedad.

Esta idea errónea está lejos de contribuir a la normalización de la discapacidad. Es más, genera comportamientos de sobreprotección que infantilizan a las personas con discapacidad, lastran su desarrollo y sus posibilidades de vivir de la forma más autónoma posible.

Entonces, ¿cómo definimos la discapacidad? Según la OMS, la discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. 

 

  • Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal.

  • Las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas.

  • Las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales.

 

Por lo tanto, la discapacidad se define como un fenómeno complejo que dificulta la participación plena y efectiva de las personas en la sociedad en igualdad de condiciones a los demás. De este modo, se reconoce que el contexto social es fundamental para determinar la discapacidad de una persona.

Física o Motora

Reducción de la capacidad de movimiento (sobrevenida o de nacimiento) con diversos grados de afectación.

Sensorial

Pérdida parcial o total de la capacidad visual, auditiva o alteraciones graves en la comunicación.

Intelectual

Limitaciones en la adquisición de habilidades para la vida diaria (Leve, Moderada, Grave o Profunda).

Psíquica o Mental

Alteraciones emocionales, cognitivas o de comportamiento asociadas a enfermedades mentales.

¿Cuáles son los 4 tipos de discapacidad principales?

 

Según la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), aprobada en el año 2001 por los 191 países que integran la OMS, existen cuatro tipos de discapacidad:


1. Discapacidad física o motora

La discapacidad física es aquella que reduce la capacidad de movimiento de las personas. En muchas ocasiones, es sobrevenida (la persona no nace con ella). Dentro de este tipo de discapacidad, también existe mucha variabilidad, ya que puede deberse a la falta de una o varias extremidades, afecciones neurológicas, problemas en la musculatura y un largo etcétera.

Como en todos los tipos de discapacidad, la discapacidad física puede ser de diversos grados (según su levedad o gravedad).

 

2. Discapacidad sensorial

Es la que hace referencia a las personas que han perdido su capacidad visual o auditiva o a quienes presentan problemas para comunicarse o para utilizar el lenguaje

 

3. Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual es aquella que provoca que las personas presenten una serie de limitaciones a la hora de adquirir las habilidades diarias que sirven para responder a distintas situaciones en la vida, para comprenderlas y para comunicarse con los demás. 

A su vez, la discapacidad intelectual puede ser:

 

    • Leve. Son personas capaces de formarse y tener actividad profesional, aunque su aprendizaje requiere de apoyos especiales.

    • Moderada. Con terapia y los apoyos adecuados pueden llegar a tener cierto grado de autonomía.

    • Grave. Casi siempre presentan daños a nivel neurológico, habilidades motoras reducidas y poca o nula comprensión lectora y numérica.

    • Profunda. Suele aparecer acompañada de problemas neurológicos y motores. La capacidad comunicativa puede llegar a ser inexistente o muy limitada.

 

La discapacidad intelectual es irreversible pero, con los apoyos correctos, las personas con discapacidad intelectual pueden progresar y lograr muchos objetivos, así como mejorar su calidad de vida.

 

4. Discapacidad psíquica o discapacidad mental

Se relaciona con el comportamiento del individuo o con alteraciones de tipo emocional o cognitivo. Está ligada a las enfermedades de tipo mental como, por ejemplo, bipolaridad, esquizofrenia, depresión, trastornos del pánico, síndrome de Asperger o trastornos del espectro autista (TEA). 

Aunque, en ocasiones, una persona puede presentar discapacidad psíquica y también intelectual, no siempre están asociadas.

A

Atención Directa

Centro de Día y Ocupacional para mejorar habilidades sociales, autonomía personal y sociolaboral.

B

Formación para el Empleo

Programas gratuitos y especializados para potenciar la empleabilidad de las personas con discapacidad.

C

Empleo Protegido

Servicios empresariales desde nuestro CEE para cumplir la LGD, reinvirtiendo en la misión de la Fundación.

Nuestra labor de inclusión para cumplir la ley LISMI

 

En FUNDACIÓN JUAN XXIII trabajamos para fomentar la inclusión de personas con todo tipo de discapacidades, centrando nuestros esfuerzos en los servicios de apoyo para personas con discapacidad intelectual, por sus especiales necesidades y las mayores barreras que encuentran para su inclusión.

Para ello, trabajamos en tres áreas:

 

    • La atención directa. En nuestro Centro de Día y nuestro Centro Ocupacional, ofrecemos atención directa a personas con grandes necesidades de apoyo o discapacidad moderada (respectivamente) para que mejoren sus habilidades sociales, su autonomía personal y su calidad de vida. Además, el Centro Ocupacional también permite mejorar sus habilidades sociolaborales para facilitar la incorporación al mercado laboral.

    • La formación orientada al empleo. Ofrecemos formación especializada a personas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental para mejorar su empleabilidad. Todos nuestros cursos son gratuitos para los alumnos, gracias a la colaboración de nuestras empresas patrocinadoras.

    • La creación de empleo protegido. Contamos con un Centro Especial de Empleo que ofrece multitud de servicios a las empresas, permitiendo así que estas cumplan con la Ley General de Discapacidad. Además de crear empleo para personas con discapacidad (que conforman más del 70% de nuestra plantilla) los beneficios de este centro se revierten de forma directa en la misión de la Fundación.

      Fuentes y referencias

      Estándares internacionales de salud y marco jurídico oficial sobre la clasificación de la discapacidad

      1

      Organización Mundial de la Salud (OMS) — Datos oficiales sobre Discapacidad

      Documentación institucional de la OMS que avala estadísticamente que aproximadamente el 15% de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad, definiendo sus dimensiones (deficiencias, limitaciones y restricciones).

      Consultar nota descriptiva (OMS)
      2
      Clasificación y Baremo

      Boletín Oficial del Estado (BOE) — Baremo de Valoración de Discapacidad

      Real Decreto 1971/1999 (actualizado por normativas posteriores). Marco legal que adapta los criterios de la CIF de la OMS en España, estableciendo clínicamente la tipología física, sensorial, intelectual y psíquica, así como sus grados de severidad.

      Ver baremo oficial (BOE)
      3
      Empleo Protegido

      Boletín Oficial del Estado (BOE) — Centros Especiales de Empleo

      Real Decreto 2273/1985. Normativa matriz de los Centros Especiales de Empleo que dictamina, entre otros requisitos de constitución, la obligatoriedad legal de que su plantilla esté conformada por al menos un 70% de personas con discapacidad.

      Consultar reglamento CEE (BOE)

Preguntas frecuentes sobre los tipos de discapacidad

La comprensión profunda de la diversidad humana es el primer paso para que las corporaciones modernas construyan entornos verdaderamente respetuosos y libres de estigmas históricos. El desconocimiento generalizado suele generar comportamientos de sobreprotección que infantilizan a los profesionales, mermando su desarrollo personal y limitando enormemente sus posibilidades de vivir de una forma plenamente autónoma.

 

Para corregir esta percepción equivocada, la Organización Mundial de la Salud aclara que esta condición no debe asociarse estrictamente con un estado de enfermedad, revelando además que más de mil millones de personas integran este colectivo a nivel global. Las compañías que desean estructurar entornos de trabajo equitativos y alineados con este quince por ciento de la población mundial suelen iniciar su planificación apoyándose en la normativa oficial de inclusión y cuotas corporativas.

 

La máxima autoridad sanitaria define este concepto como un fenómeno complejo que abarca alteraciones en la estructura corporal, dificultades para ejecutar tareas diarias y restricciones para participar activamente en situaciones vitales. Para profundizar en estos conceptos y saber cómo actuar correctamente en cada caso, las direcciones de recursos humanos tienen a su disposición canales de asesoramiento e información especializada que resuelven cualquier inquietud organizativa.

 

La estandarización de los criterios médicos y funcionales resulta indispensable para que las administraciones públicas y el tejido empresarial puedan diseñar políticas de apoyo verdaderamente eficaces. Contar con un marco de referencia internacional unificado garantiza que las organizaciones compartan un mismo idioma al momento de adaptar sus infraestructuras o afinar sus procesos de incorporación de talento.

 

La Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud, aprobada por ciento noventa y un países en el año dos mil uno, establece una división oficial en cuatro grandes categorías. Las corporaciones más vanguardistas utilizan estos parámetros oficiales para impulsar la innovación y el desarrollo de proyectos inclusivos dentro de sus propias instalaciones logísticas y oficinas.

 

Los dos primeros grupos comprenden las alteraciones físicas o motoras, que reducen la capacidad de movimiento por causas neurológicas o falta de extremidades, y las limitaciones sensoriales, que afectan la visión, la audición o el uso del lenguaje. Para asegurar la correcta integración operativa de estos perfiles, las empresas pueden confiar sus procesos de adaptación a un grupo de profesionales altamente cualificados.

El análisis detallado de las limitaciones cognitivas permite a las instituciones diseñar metodologías de enseñanza y soporte completamente personalizadas para garantizar el progreso continuo de cada individuo. Esta segmentación técnica resulta clave para asignar recursos educativos y laborales en proporciones exactas a los requerimientos reales que presenta cada persona a lo largo de su trayectoria.

 

La alteración de carácter intelectual provoca limitaciones en la adquisición de habilidades diarias y en la comprensión del entorno, dividiéndose clínicamente en grados leve, moderado, grave y profundo. Aunque esta condición es irreversible, la aplicación de los apoyos correctos permite lograr grandes objetivos, especialmente cuando se facilita una correcta preparación y transición hacia la etapa adulta.

 

Mientras los perfiles con diagnósticos graves o profundos requieren cuidados neurológicos más intensivos, aquellos con valoraciones leves o moderadas poseen una excelente capacidad para integrarse a la actividad profesional ordinaria. Para potenciar estas capacidades, existen programas específicos enfocados en fortalecer la independencia y el desarrollo de la autonomía personal dentro de la sociedad.

Las precisiones terminológicas en el ámbito sociosanitario evitan confusiones operativas que podrían afectar negativamente los procesos de acompañamiento dentro del mercado de trabajo. Distinguir con exactitud las particularidades de cada condición resulta vital para que las gerencias apliquen protocolos de gestión respetuosos y altamente efectivos desde el primer momento de la contratación.

 

A diferencia de los diagnósticos puramente cognitivos, las afecciones psíquicas o mentales se relacionan directamente con el comportamiento del individuo y con alteraciones de índole emocional, abarcando patologías como la depresión, la esquizofrenia o los trastornos del espectro autista. Para ofrecer un abordaje clínico integral ante estas realidades, se requiere la intervención de servicios avanzados en atención y salud psicológica comunitaria.

 

Es fundamental subrayar que una persona puede presentar condiciones psíquicas sin tener asociadas limitaciones intelectuales, o viceversa, lo que exige itinerarios de integración muy concretos y diferenciados. Las instituciones líderes impulsan el talento de este colectivo ofreciendo cursos y formación corporativa gratuita para mejorar su empleabilidad, todo ello gracias a la colaboración directa de empresas patrocinadoras.

Las alianzas estratégicas entre el tejido productivo tradicional y las fundaciones de iniciativa social representan el motor principal para transformar el paradigma de la empleabilidad a nivel nacional. Esta sinergia permite a las grandes compañías acatar sus obligaciones legales mientras promueven el desarrollo económico de los sectores que enfrentan mayores barreras estructurales.

 

Para generar un impacto tangible, existen entidades que concentran sus esfuerzos en perfiles con requerimientos de soporte intensivo, estructurando su labor mediante la atención directa, la capacitación orientada a la empresa y la creación de trabajo protegido. Quienes presentan necesidades elevadas o moderadas acuden diariamente a instalaciones habilitadas como los espacios de atención y desarrollo diurno para mejorar notablemente sus habilidades sociolaborales.

 

Paralelamente, la constitución de centros especiales de empleo, donde más del setenta por ciento del personal posee capacidades diferentes, resulta la herramienta perfecta para ofrecer multitud de servicios al sector privado. Todos los beneficios económicos obtenidos a través de esta vía operativa se reinvierten directamente en la misión principal y los proyectos fundacionales, garantizando un ciclo ininterrumpido de inversión social.

 

 

 

 

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Más preguntas

Existen cuatro tipos de discapacidad según la OMS:

  • Discapacidad física o motora: afecta al movimiento o la movilidad.

  • Discapacidad sensorial: incluye dificultades visuales, auditivas o del lenguaje.

  • Discapacidad intelectual: limita el aprendizaje, la comunicación y la autonomía.

  • Discapacidad psíquica: se relaciona con trastornos mentales o emocionales.

Cada una presenta distintos grados y necesita apoyos específicos para favorecer la inclusión.

Además de los cuatro tipos principales de discapacidad (física, sensorial, intelectual y psíquica), existen otras clasificaciones y factores a tener en cuenta:

 

  • Pluridiscapacidad: cuando una persona presenta dos o más tipos de discapacidad al mismo tiempo, lo que puede requerir apoyos más especializados.

  • Grados de discapacidad: cada tipo puede presentarse en distintos niveles de severidad (leve, moderado, grave o profundo), lo que influye en el grado de autonomía o apoyo necesario.

  • Factores individuales y sociales: la discapacidad no depende únicamente de una condición médica, sino también del entorno. Las barreras sociales, culturales y físicas pueden limitar o facilitar la participación plena de la persona en la sociedad.

En FUNDACIÓN JUAN XXIII trabajamos para responder a estas realidades con apoyos personalizados, centrados en las capacidades de cada persona.

En España se reconocen como discapacidades aquellas que afectan de forma significativa la vida diaria de la persona y están clasificadas en cuatro tipos principales: discapacidad física o motora, sensorial (visual o auditiva), intelectual y psíquica. También se contempla la pluridiscapacidad, cuando concurren dos o más tipos a la vez. El reconocimiento oficial se otorga mediante un grado igual o superior al 33%, tras una valoración realizada por los servicios públicos competentes.

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