¿Qué opciones de vivienda accesible existen para personas con discapacidad?
La vivienda accesible es un pilar fundamental en la consecución de derechos para personas con discapacidad. Una realidad bajo la que los distintos modelos de vivienda accesible (desde pisos tutelados a residencias, entre otros muchos) aparecen para proponer una diversidad de opciones de residencias dignas y adaptadas a las necesidades de cada persona.
El artículo 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece el derecho a vivir de forma independiente de las personas con discapacidad, además de a “ser incluidas en la comunidad, elegir dónde y con quién vivir y tener acceso a servicios de apoyo en el hogar, en residencias y en la comunidad".
No obstante, las personas con discapacidad cuentan con obstáculos específicos para obtener una vivienda accesible, desde la falta de viviendas adecuadas a la realidad de viviendas poco asequibles. Problemas que pueden acarrear consecuencias graves en la capacidad de plantearse un proyecto de vida propio, incluyendo una mayor vulnerabilidad y riesgo de institucionalización, además de dificultades para participar en la comunidad y sociedad de forma plena.
Pero, ¿cuáles son los retos específicos a los que se enfrentan las personas con discapacidad que buscan una vivienda accesible? Y ¿qué medidas y modelos de vivienda buscan sortear estos obstáculos y ofrecer opciones adecuadas a las personas con discapacidad? Te lo contamos a continuación.
Retos de acceso a vivienda accesible para personas con discapacidad
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Falta de vivienda asequible. Un problema que afecta a la población general pero de forma notoria a las personas con discapacidad. Se combinan aquí varios factores, pero un vistazo a las cifras de empleo puede dar pistas sobre las dificultades de acceso a vivienda específicas de personas con discapacidad: si la tasa de actividad para personas sin discapacidad se situaba en el 78,5%, para personas con discapacidad esta tasa desciende hasta el 35.3% según últimos datos del INE a la hora de escribir este artículo.
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Falta de viviendas accesibles: más de un tercio de los edificios en España son poco o nada accesibles, según un informe elaborado por OTIS y citado por la ONCE. Aunque se han tomado medidas para revertir estas cifras y avanzar, la vivienda poco accesible a nivel arquitectónico sigue siendo un problema.
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Obstáculos más allá de lo arquitectónico: las personas con discapacidad pueden necesitar apoyos y ajustes más allá de la accesibilidad arquitectónica. La falta de apoyos asistenciales y personales, la existencia de obstáculos administrativos o algunas barreras sociales y estereotipos que aún persisten actúan en conjunto para dificultar el acceso a vivienda para personas con discapacidad.
Opciones de vivienda accesible para personas con discapacidad
Desde el punto de vista institucional, se han puesto en marcha diferentes iniciativas que buscan paliar los obstáculos de tipo económico, incluyendo:
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Algunas ayudas a la compra, como las disponibles para VPO y deducciones fiscales.
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Ayudas para rehabilitación de viviendas para mejorar su accesibilidad como parte del Plan Estatal de Vivienda.
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Subvenciones y acceso a viviendas protegidas en alquiler, incluyendo los distintos bonos sociales que incorporan criterios específicos para personas con discapacidad (pero el problema de los apoyos que necesitan estas personas en sus entornos, hace que el acceso a la vivienda sea lo que más dificulta esta promoción en la autonomía).
Más allá de estas ayudas, aparecen diferentes modelos de vivienda que buscan poder acompañar las distintas necesidades de personas con discapacidad desde una perspectiva más integral y que va más allá de lo económico.
Destacan aquí los pisos tutelados, pisos supervisados y residencias. Tres modelos orientados a personas con discapacidad intelectual y que plantean asistencias específicas según diferentes perfiles:
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Residencias: pensadas para personas con discapacidad intelectual que requieren atención integral para la vida diaria y no pueden vivir en su hogar. Cuentan con equipos multidisciplinares (atención médica, terapias…) y se pueden entender como la opción más institucional. Para las personas con mayor necesidad de cuidados, puede resultar la mejor opción.
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Viviendas tuteladas: orientadas a personas con discapacidad intelectual con un alto nivel de autonomía, este modelo les permite convivir en comunidad con apoyos específicos diseñados para sus necesidades. Se trata de pisos compartidos con habitación propia en las que las personas con discapacidad cuentan con el apoyo de un educador/cuidador disponible de forma constante. Mediante este modelo, se busca fomentar una participación social y comunitaria normalizada e inclusiva. Es el caso de alguno de los pisos tutelados de Fundación Juan XXIII, que puedes conocer mejor en nuestro artículo sobre el día a día en un piso tutelado.
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Pisos supervisados para personas con discapacidad: modelo orientado para personas con discapacidad con un nivel superior de autonomía, a quienes se les ofrece un modelo similar al de los pisos tutelados pero con apoyo puntual (y no constante) por parte de un educador. En Fundación Juan XXIII también tenemos varios pisos que responden a este tipo de solución habitacional.
Desde Fundación Juan XXIII, nuestro trabajo para lograr una sociedad más inclusiva nos ha llevado a ofrecer soluciones de vivienda accesible para personas con discapacidad. Así, desde 2021 contamos con varias viviendas, en la ciudad de Madrid, que funcionan como pisos tutelados y supervisados ¡Descubre cómo funcionan nuestros pisos tutelados y ponte en contacto para saber más!
Preguntas frecuentes sobre vivienda accesible
Una vivienda accesible es aquella diseñada (o adaptada) para que todas las personas puedan vivir en ella con seguridad y autonomía. Para ello, atiende a las distintas necesidades de las personas con discapacidad (sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas), incorporando los apoyos necesarios.
Estos apoyos pueden incluir la eliminación de posibles obstáculos arquitectónicos (baños adaptados, intervenciones en escalones, avisadores…) pero también apoyos asistenciales humanos, como en el caso de los pisos tutelados para personas con discapacidad intelectual y enfermedad mental, de FUNDACIÓN JUAN XXIII.


